Casi cuatro millones de nicaragí¼enses están convocados este domingo a las urnas para elegir a los nuevos alcaldes en medio de una gran polarización política, que se ha convertido en un plebiscito sobre la gestión del presidente, el sandinista Daniel Ortega.
En total, 3.400 candidatos a alcaldes, vicealcaldes, concejales y suplentes de cinco partidos políticos asisten a la contienda electoral, pero la elección se decidirá entre el Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda).
Los minoritarios Partido Resistencia Nicaragí¼ense (PRN, ex «contras»), Acción Cristiana (evangélico) y Alianza Liberal Nicaragí¼ense (ALN, derecha) también participan pero sin mayor posibilidad de triunfo.
El Movimiento de Renovación Sandinista (MRS, izquierda) y el Partido Conservador (PC, derecha) quedaron fuera de la justa electoral tras la anulación de su personería jurídica por el tribunal electoral, en una decisión considerada como arbitraria tanto dentro como fuera del país.
Liberales y sandinistas aspiran a ganar en el mayor número de municipios posible, pero la batalla por la capital -en poder del partido gobernante desde 2000- concentra el interés de ambos, debido a la importancia política y económica para incidir en la toma de decisiones.
Con la consigna «todos a votar contra Ortega», la oposición y organizaciones cívicas críticas al gobierno intentan convertir la elección del domingo en un plebiscito a la gestión del presidente sandinista, que lleva algo menos de dos años en el poder.
«Más allá del hecho ordinario de elegir a alcaldes y concejales», las elecciones municipales son «un desafío al poder que con asombrosa constancia y por todos los medios, busca ahogar la democracia y distorsionar, sino anular, el papel de las instituciones» que tanto «ha costado construir», según el escritor y ex vicepresidente durante el primer gobierno de Ortega (1979-1990) Sergio Ramírez.
El Consejo Supremo Electoral (CSE) instaló 11.808 Juntas Receptoras de Votos que abrirán sus puertas el domingo, en 146 de los 153 municipios del país.
En siete municipios que pertenecen a la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) las elecciones fueron postergadas a enero por los efectos causados por el huracán Félix en septiembre del 2007, en otra decisión del CSE muy criticada.
«Todo está listo para que los ciudadanos se acerquen con toda confianza a votar» dijo el portavoz del CSE, Félix Navarrete, quien desestimó que puedan ocurrir actos de violencia o que se cometa fraude en los comicios.
Pese a estas declaraciones, la credibilidad de los comicios está en entredicho ante la negativa del Tribunal Electoral a permitir la presencia de observadores nacionales y extranjeros, como ha sido práctica desde 1990.
El funcionario manifestó que no se acreditó a observadores por «falta de tiempo» pero la vigilancia del voto estará garantizada por unos 55 mil fiscales que inscribieron los partidos en contienda.
El organismo de observación nacional Etica y Transparencia anunció que tienen listos a 30 mil voluntarios para observar las votaciones, pese a la negativa del CSE a permitirles esta labor.
Navarrete estimó que pese a las campañas que intentan empañar la transparencia de los comicios, esperan que el domingo haya mayor participación que en los comicios de 2004 cuando la abstención llegó al 47%.
Además del peligro de fraude, no se descartan altercados como los que se han venido sucediendo en los mítines electorales en los últimos días. Liberales y sandinistas se acusan mutuamente de contar con planes para provocar el caos y atemorizar a la población para que no acuda a votar.