Actuar conforme a la ley no es de locos


Oscar-Clemente-Marroquin

Ayer Dina Fernández comentó en su columna el caso de un conocido suyo que ha sido víctima en varias ocasiones del robo de su celular y que buscó ayuda de la Policía Nacional Civil y del Ministerio Público para detener a los ladrones que estaban tranquilamente repartiéndose el botín en un estacionamiento que él detectó porque su iPhone tenía una aplicación que envió la señal GPS que permitía ubicarlo. Dice Dina que al mismo tiempo se produjo un hecho sangriento porque un asalto fue impedido a tiros por personas que defendieron a la víctima y mataron a los ladrones, lo cual provocó una avalancha de felicitaciones en las redes sociales para los anónimos ángeles guardianes.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


La pregunta que se hace Dina, según intuyo, es si ese amigo suyo, Eugenio, actuaría en forma insensata y temeraria porque los asaltantes detenidos lo vieron y lo más probable es que salgan libres debido a nuestras debilidades en el sistema de justicia. En cambio, los que sin darse color dispararon contra los ladrones y mataron a algunos de ellos, no tendrán que vivir con preocupaciones en el futuro por represalias en su contra.
 
 Personalmente creo que el ejemplo de Eugenio es algo que debiéramos imitar todos los guatemaltecos, es decir, enfrentar la criminalidad conforme a la ley, buscando la judicialización de cualquier caso en el que nos veamos envueltos por la razón que sea. Es, desde luego, más cómodo tomar la justicia por propia mano y hacer lo que hacen tantos sicarios, pero lo que Guatemala necesita es ciudadanos que se defiendan y ciudadanos que enfrenten al crimen, pero que lo hagan en el marco de la ley, buscando el apoyo de las fuerzas del orden, el acompañamiento del Ministerio Público para defender sus derechos y fortalecer la institucionalidad en nuestro país.
 
 Claro está que no faltarán los que tilden, como piensa Dina, de imprudente a quien procedió de esa manera y los criminales harán todo lo que esté en sus posibilidades para hacerle la vida imposible porque así es como ocurren las cuestiones en nuestra Guatemala, donde la gente que trata de hacer bien las cosas es la que sale crucificada mientras que los que actúan al margen de la ley, los que realizan labores de limpieza social o contratan sicarios para que les hagan el trabajo, son aplaudidos por “cabrones” que no se dejan y no se exponen.
 
 En parte los Eugenios tienen problemas porque la sociedad no los arropa ni los acompaña en su lucha por la justicia en el marco de la legalidad. Lo que hizo Dina es muy positivo porque nos permite a todos ver que hay gente que no se rinde ante el crimen pero que tampoco se hace justicia por propia mano ni abusa del poder de un arma. Gente que con la Policía y los Fiscales se enfrenta a peligrosos criminales, aun sabiendo que sus actos les colocan en posición de riesgo, pero que no pueden ni ser de los que se envilecen con el crimen ni de los que agachan la cabeza para esperar que en el próximo robo no les peguen un tiro.
 
 El día en que los ladrones se topen con más personas como Eugenio se irá terminando la impunidad en Guatemala. Cuando tengamos autoridades que se comprometan a judicializar los casos que conocen y se aparten de la tentación de liquidar a los delincuentes, el país empezará a transitar por senderos de verdadera justicia y podremos ver luz al final del túnel. Yo, personalmente, aplaudo más a Eugenio que a cualquier otro, porque su acción es valiente, decidida, fortalece al país y alienta al sistema de justicia.