Actitudes contra la ética en la publicidad


No comprendo ciertos procedimientos que se acostumbran en algunos mensajes publicitarios, especí­ficamente en aquellos relacionados con bebidas alcohólicas, cuando por ejemplo, la prevención obligatoria al final de los mismos, regulada de acuerdo a las leyes vigentes y que trata de informar a los consumidores sobre los riesgos en su salud si el consumo es excesivo, se trata de escamotear, en la radio, por ejemplo, con una lectura rapidí­sima que no se percibe ni se comprende; o al escribirse con una letra tan pequeña y escondida que no puede leerse con la normalidad que el caso amerita; no comprendo por qué empresas grandes, de reconocido prestigio y solvencia financiera recurren a dichos procedimientos a todas luces irresponsables y de mal gusto que sólo ponen en evidencia la poca calidad moral de sus asesores y publicistas en quienes se ha confiado la elaboración y difusión de dichos mensajes publicitarios.

Milton Alfredo Torres Valenzuela

No sé tampoco si en otros pueblos del mundo se acostumbran dichas prácticas poco éticas, pero para mí­ que resultan, más que pobres y de un total divorcio con la responsabilidad social de las empresas, patéticas por burdas y por el pobre universo cí­vico y polí­tico de sus responsables directos e indirectos.

De todas maneras, lo que se pretende no es prohibir con aires de mojigaterí­a el consumo de bebidas embriagantes; al contrario, el objetivo es fomentar el consumo moderado y responsable; en otras palabras, fomentar una cultura de consumo responsable por consciente y por mesurada.

La responsabilidad social de las empresas debe manifestarse en todos los ámbitos y niveles de su organización productiva y cuidar todos los detalles, como los aquí­ señalados, para alcanzar la coherencia a la cual deben aspirar, si de verdad quieren ser modelos empresariales y no solamente organizaciones lucrativas o entidades ciegas ante los cambios que en el mundo se han estado dando desde hace ya décadas, en materia de organización empresarial.

¿Qué cuesta ser honestos en los requerimientos legales cuando se trata de beneficiar al consumidor, sin el cual no hay razón de ser para las empresas aludidas?