Acoso laboral y costos para la vida productiva de una empresa o institución


Continuando con el tema de la semana pasada, es importante analizar las consecuencias del acoso laboral tanto para las empresas e instituciones como para las personas que lo sufren en el transcurso de sus vidas.

Dra. Ana Cristina Morales Modenesi
crismodenesi@gmail.com

Existen cifras documentadas sobre la magnitud del fenómeno, sin embargo, es difí­cil precisarlas ya que los mecanismos de verificación del mismo no se establecen con facilidad. Al igual que en otras formas de violencia.

Según la «tercera encuesta europea sobre Condiciones de Trabajo en la Unión Europea», publicada por la Organización Internacional del trabajo (OIT) en el año 2000, un 9% de los trabajadores europeos han sido ví­ctimas de «mobbing» o «acoso psicológico en el trabajo» (13 millones de personas). En España el porcentaje se sitúa en torno al 5%, lo que cuesta a la sociedad más de 90 millones de euros por bajas o invalidez profesional.

Un estudio reciente llevado a cabo por la Universidad de Alcalá (Barómetro Cisneros II), revela que el 12% de la población asalariada puede estar sufriendo acoso psicológico en el trabajo. Según un estudio realizado por la Dirección del Trabajo, el 70% de los trabajadores chilenos se ha sentido acosado laboralmente por sus jefes.

En los Estados Unidos, los costos totales de la violencia en el lugar de trabajo para los empleadores fueron de más de 4 mil millones en 1992, de acuerdo a investigación dirigida por el Instituto Nacional de Seguridad en el Trabajo. En Canadá, los reclamos por indemnizaciones por violencia laboral de los trabajadores de hospitales se han incrementado un 88% desde 1985, de acuerdo con el Consejo de Trabajadores de British Columbia. En Alemania, el costo directo de la violencia psí­quica en una empresa de mil trabajadores ha sido calculado en 112 mil dólares por año, más unos 56 mil dólares de costos indirectos.

En algunos paí­ses, como Suecia o Francia, ya constituye un delito penado por las leyes laborales.

Las formas de expresión del acoso son múltiples y muy variadas. A continuación se muestra la clasificación, según factores, de una serie de conductas concretas de acoso psicológico en el trabajo elaborado por Zapf, Knorz y Kulla en 1996:

* El superior restringe a la persona las posibilidades de hablar, cambiarla de ubicación, separándola de sus compañeros, prohibir a los compañeros que hablen a una persona determinada, obligar a alguien a ejecutar tareas en contra de su conciencia, juzgar el desempeño de manera ofensiva, cuestionar las decisiones, no asignarle tareas o asignarlas sin sentido, ordenar tareas muy por debajo de sus capacidades, tareas degradantes, o con datos erróneos (habitualmente iniciales).

* Criticar permanentemente la vida privada de una persona, terror telefónico llevado a cabo por el hostigador, hacerla parecer estúpida, dar a entender que tiene problemas psicológicos, mofarse de las discapacidades, imitar los gestos, voces, etcétera; mofarse de la vida privada.

* Ataques a las actitudes y creencias polí­ticas, religiosas, mofas a la nacionalidad o lugar de origen de la ví­ctima.

* Gritos o insultos, crí­ticas permanentes al trabajo de la persona, amenazas verbales, hablar mal a su espalda, difundir rumores acerca de la ví­ctima.

LAS CONSECUENCIAS psicológicas y fí­sicas del acoso psicológico en el trabajo sobre las personas afectadas son devastadoras. Desde lo psicológico son comunes el estrés, la ansiedad y la depresión pudiendo incurrir al suicidio. En cuando a las dolencias fí­sicas, al bajar las defensas, aparecen males a los que la ví­ctima ya estaba predispuesta como problemas dermatológicos, cardí­acos, gastrointestinales o alérgicos. Todas estas consecuencias pueden definirse y evaluarse en cada esfera del intervenir psicosocial de las personas, incluyendo el trabajo en el cual decrece su motivación, su creatividad, productividad, y se observan conductas tendientes a no tratar adecuadamente a los clientes.

El acoso laboral por lo general es un maltrato sin huellas fí­sicas, es indispensable hacer un alto al mismo en pro del bienestar de la población guatemalteca, en búsqueda de alternativas inteligentes para asegurar una cultura de paz y vencer la violencia en todos los espacios vitales de la y él guatemalteco. Dejo un comentario de una ví­ctima de acoso laboral, que sirva para nuestro propio análisis de esta tragedia.

«Siento vergí¼enza. Cuando no es miedo o rabia, de ser tan cobarde, de haberle tenido tanto miedo, de no haber sido capaz de decirle que se fuera a la mierda. De haber sentido que mi dignidad costaba un sueldo, teniendo tanta historia digna cerca, nosotros aguantando cobardemente, desapareciendo, muriéndonos un poco, humillados, cagados y miserables».