El acoso escolar es un flagelo que afecta a varios niños, niñas y adolescentes en Guatemala y una problemática al que los centros educativos y autoridades le han puesto poco interés, como lo demuestra el caso de Irma Co, madre de una estudiante agredida por sus compañeras.
Según la información, publicada en Prensa Libre, la pérdida de dos dientes, fracturas en la nariz y secuelas psicológicas para toda la vida es el cuadro clínico de una niña de 13 años que fue agredida por varias niñas de su clase, luego de cuatro meses de denunciar el hostigamiento, sin recibir atención.
De acuerdo con la publicación, la estudiante de primero básico del Instituto Víctor Manuel de la Roca, de la zona 1, fue agredida supuestamente por tres compañeras de su edad, el pasado 27 de abril, desde entonces la madre lucha por proteger a su hija y para que se castigue a las supuestas responsables.
Co relató que desde enero su hija comenzó a quejarse del hostigamiento de sus compañeras y de las amenazas que sufría de que la iban a golpear, además la molestaban dejándola encerrada en el baño y le exigían pedir permiso para pasar a algún lugar.
Según la madre las amenazas e intimidaciones eran diarias por lo que solicitó la intervención de la maestra auxiliar, luego elevó el reclamo a la dirección, pero el acoso continuó, por lo que aconsejó a su hija que las ignorara.
La menor de edad fue encontrada en un pasillo del instituto con golpes en el rostro y dijo haber sido golpeada contra una pared, ahora no puede comer ni respirar pues tiene fracturada la nariz.
La directora del establecimiento, Viviana Sagastume, negó la agresión y aseguró que la estudiante se cayó, además dijo que no pudo haber sido golpeada porque está en un aula donde solamente hay niñas de su edad, un argumento que para la madre es poco válido.
Sagastume informó a Prensa Libre que ella intervino desde el principio en el conflicto entre las estudiantes y tomó medidas como separarlas de sección luego de las peticiones de la madre.
Co presentó una denuncia en el Ministerio Público (MP) y en la Dirección Departamental de Educación, con el pedido de reubicar a la menor de edad.
La ministra de educación, Cynthia del Águila, recibió en su despacho a la madre y la niña, donde les ofreció trasladarla a otro establecimiento y que iniciará un proceso de investigación del caso, pues existe un reglamento y se va a iniciar el proceso administrativo para encontrar a los responsables de que esta situación continuara, ya que pudo ser negligencia por parte de las autoridades del instituto.
Este es sólo uno de los cientos de casos de acoso escolar que se reportan en el país, pues la mayoría no son denunciados por los menores de edad, por los padres, madres o encargados de los niños y niñas e incluso son ocultados por las autoridades de los establecimientos, muchos de ellos son incluso justificados como parte de la cotidianidad.
Finalmente, diversas entidades que trabajan a favor de la niñez han destacado la importancia de promover acciones para erradicar esta problemática, pues se piensa que también el acoso escolar ha provocado el suicidio de varios niños y niñas en los últimos años en Guatemala.