Acierto del presidente Pérez Molina


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A horas del inicio de la “Cumbre de las Américas”, es previsible anticipar que el presidente Pérez Molina dejará su impronta en medio de una acertada polémica, impulsada por sí mismo. Si en esta VI reunión se obvia tan siquiera la mención de encarar de formas diferentes la fallida lucha contra la “pesadilla de América Latina”, quien pierde no será el ponente, será nuestro continente en su conjunto, con Estados Unidos a la cabeza.

Walter Guillermo del Cid Ramírez
wdelcid@yahoo.com


A los temas “cajoneros” de este tipo de reuniones, ahora se presentan tres de por sí polémicos. Uno de ellos, repito, acertadamente promovido por el Presidente guatemalteco. Los otros dos son la exclusión de Cuba en estas “cumbres” y el otro tema, la necesidad de eliminar los tentáculos del imperio británico en las Malvinas. El lema de esta cumbre es: “Conectando las Américas: Socios para la Prosperidad”, y alrededor se abordará lo relativo a la reducción de la pobreza, el equilibrio entre crecimiento económico y medio ambiente, con la consiguiente reducción de desastres naturales y, finalmente, el acceso a las tecnologías, entre los más relevantes. Paralelo está lo relativo a la seguridad ciudadana. En este último “eje” se inserta la necesidad de, en palabras del presidente Pérez Molina en su artículo del fin de semana anterior en “The Guardian”: “el paradigma de la prohibición que inspira la política de la corriente principal mundial de (la lucha contra) las drogas hoy en día se basa en una premisa falsa: que (de) los mercados mundiales de drogas puede ser erradicada.” El incesante incremento de consumidores, de los llamados países desarrollados, echa por la borda esa concepción de “lucha” contra los estupefacientes. Ahí el gran acierto.

Aquellos detractores de la propuesta, bajo la argumentación de ser tan solo una cortina de humo, tendrán que tragarse sus palabras y enmendar sus apreciaciones al respecto. Algo así como la línea editorial del matutino “Prensa Libre” que en un momento ironizó el fracaso de la reunión de Presidentes en Antigua Guatemala, el pasado 24 de marzo y ahora afinca grandes expectativas en lo que pueda derivarse de la reunión que se iniciará mañana en Cartagena de Indias, Colombia. Enmendar es de sabios. Punto.

Sin lugar a dudas, las luces del éxito iluminarán el rostro del Presidente guatemalteco durante los próximos días. En el extranjero se cobijará la prominencia que implica el llevar la discusión del combate al narcotráfico a algo más allá de lo emprendido en los “últimos veinte años”. De ese acierto del presidente Pérez Molina, hay que admitirlo, él, sus asesores directos y su incipiente administración, merecidamente han de estar satisfechos. Pero, sin ánimo de ser piedra en el zapato, recuerdo aquello de “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Se ensombrecen estos logros ante el eventual desacierto que se corre al hacer lo mismo y más bruscamente, que en oposición se criticó tan acremente, me refiero a las compras por la vía de excepción, en el caso de los fertilizantes, las medicinas y el mantenimiento de carreteras. A ello ha de prestarle atención, aún con más sagacidad que la otorgada al tema de política externa, hoy tan meritoriamente aplaudido.

El ejercicio de gobierno se topa con las pretensiones del empresariado, unos para procurarse el “retorno de su inversión como financistas de campaña” y otros para impedir que se promuevan acciones que les alejen de sus prebendas y beneficios estatales por décadas. Tal el caso, por ejemplo, de los dinosaurios del empresariado nacional aglutinados en la Cámara del Agro. Se puede estar o no estar en acuerdo con la necesidad de promover el desarrollo rural tal y como está plasmado en la iniciativa de ley por ellos adversada, pero lo que no es admisible es que se argumenten falacias para continuar con los actuales índices de explotación y exclusión a la que se ha condenado a un grueso de la población del área rural, precisamente por los propios “empresarios del agro”. Para ello basta leer con detenimiento lo publicado en un campo pagado el día de ayer de la citada cámara y al ver las cifras que ellos mismos pregonan, uno no deja de sentir algo así como una burla continuada al usar los datos en su favor de una manera lacerante y grosera que insulta la inteligencia más elemental.

Los seres humanos somos dualidades permanentes, con brillos y opacidades. Con luces y sombras. Pero por el bien del país, ojalá que no se produzca un nuevo foco de confrontación al hacer de lado lo convenido con el campesinado hace pocos días. Espero que el Presidente pueda tener un nuevo acierto en aras de la gobernabilidad y del desarrollo del país.