ACERCA DEL NIÑO JESÚS DE BELÉN DE AMATITLÁN


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Inicialmente es pertinente indicar que al Niño de Belén de Amatitlán se le ha denominado de varios modos a lo largo de su historia conocida que arranca en el siglo XVII, el cronista don Francisco de Fuentes y Guzmán quien escribiera por el año de 1689 le llama “Niño de Belén”, Domingo Juarros a finales del siglo XVIII le denomina “Niño Jesús”, el arzobispo don Pedro Cortes y Larráz cuando visitó el curato de Amatitlán le llamó “Niño de Belén” a una hacienda que se hallaba cercana, nombre sin duda inspirado en la imagen, mientras que en los documentos de archivo le llaman “Niño Dios” o “Niño Dios de Belén”.

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Mario Alfredo Ubico Calderón
Universidad de San Carlos de Guatemala

En este trabajo se le denominará  simplemente como  Niño Jesús de Belén.
      En todas esas menciones se alude a Jesucristo como  niño de cortísima edad, siendo importante mencionar que    aparte de los anteriormente citados cronistas  y religioso,  en el siglo XX escribió Ernesto Chinchilla Aguilar  su obra “Historia y tradiciones de la Ciudad de  Amatitlán” (1961), citando información precisamente de los  cronistas Fuentes y Guzmán   y Juarros quienes destacan la importancia de dicha imagen en su sede original del pequeño poblado de Pampichí, cercano al de San Juan Amatitlán,  haciendo ver el mencionado Juarros que la imagen había sido trasladada de su sede antigua al de Amatitlán por el arzobispo  don Cayetano Francos y Monroy en el año 1789, y que su fiesta principal era el  1º  de mayo de cada año.   Otro aporte entusiasta es el  de Aracely Samayoa (2000) titulado “Amatitlán (Tradiciones)”, el cual  hace énfasis justamente en las tradiciones populares de Amatitlán y que alude al Niño como “Niño Dios de Amatitlán”, así como el último de los estudios conocidos pertenece al Dr. Fernando Urquizú (2011) titulado “El Niño de la Vera Cruz en Guatemala” publicado en la Revista Estudios de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos,  el cual aborda el conocimiento de esta imagen desde una perspectiva iconográfica, identificándola como una imagen de Niño de la Veracruz; aspecto que está basado fundamentalmente en los atributos iconográficos de esta obra escultórica.
 En esta ocasión este servidor proporciona alguna información acerca de la imagen, cofradía y actividades devocionales que no han sido abordadas con anterioridad. Se advierte al amable lector que algunos textos antiguos aparecen ligeramente modernizados para su fácil lectura, aunque se ha dejado parte de la ortografía original para degustar esa antigua forma de escribir.
Cuando se estudia las cofradías del Curato de Amatitlán a lo largo del tiempo es posible advertir que el surgimiento de la cofradía del Niño Jesús fue una realidad en el lapso de tiempo 1734-1769; dado que es en este último año cuando está reportada en una visita pastoral una organización que velara por la devoción al  Niño, dicha visita fue  la que llevó a cabo el arzobispo Pedro Cortes y Larráz.   En el siguiente cuadro es posible observar  la situación de las cofradías del curato de Amatitlán:

En el cuadro “Cofradías del Curato de Amatitlán siglo XVIII” es posible advertir que en la visita pastoral del obispo don Juan Bautista Álvarez de Toledo había una hermandad de la Veracruz la cual desaparece, dado que en la visita Pastoral del obispo don Juan Gómez de Parada en 1734 ya no figura ni figurará más a lo largo del tiempo. La siguiente visita del año 1769 estuvo a cargo del arzobispo Pedro Cortes y Larráz mientras que las visitas de 1786 y 1791 lo fueron a cargo del arzobispo Cayetano Francos y Monroy y  la del año 1813 fue llevada a cabo por el arzobispo Ramón Casaus y Torres.
Por ejemplo, se conoce por medio de un fragmento de un libro de limosnas del “Niño Santo de Belén”-otro nombre con que se le conoce-  que comprende los años 1754-1757 que la cofradía en funciones -no necesariamente con ordenanzas aprobadas-  tenía misas meseras o sea una cada mes,  algunos reparaciones de albañilería se consignan a las “casas de Belén” así como celebraban con misas el día de Finados, así como pagaban puntualmente los derechos por la festividad del Niño (Archivo Histórico Arquidiocesano –AHA- Cofradías Caja 11). La imagen  por este tiempo se hallaba en su templo de Pampichí al cual acudían  los visitantes en crecido número al grado que las llamadas  “casas de Belén” que en más de una ocasión fueron objeto de reparos, se cree  eran lugares de resguardo de peregrinos.
En el mismo año de 1765 Joseph Bercián y Joseph Vicente Pérez procuraban   obtener autorización para recaudar fondos a fin de reparar el templo del  ” Niño Dios de Belén “ con sede en la población de Pampichí; decían los cofrades “…que ayándose la iglesia de dicho Santuario tan deteriorada con la injuria de los terremotos que han ocurrido y demás que el tiempo ha ofrecido y asi mismo totalmente falto de todo lo necesario para el culto divino como son ornamentos caliz y misal de que carece dicho Santuario y al mismo tiempo la obra de el hospicio que se aya a medio construir…”(AGCA A1-48541-5777-1), se refería a los terremotos de 1751 y 1759 ocurridos unos años antes,  la autoridad sin duda dio el permiso correspondiente dado que tiempo después se conoce que el año de 1766 se libró despacho para hacer realidad la recolección de limosna y “…en efecto se juntaron un mil y tantos pesos y con ellos y la presente cuenta que se le dio por mí a el párroco del partido se procedió a el reparo del templo del Niño Dios y su correspondiente sacristía…”
En la visita pastoral del arzobispo Cortes y Larráz del año 1769 es la primera vez que se consigna la cofradía del Niño Jesús de Belén entre las que en ese momento estaban activas en el Curato, junto a la de N. S. Del Rosario, San Juan, Santísimo Sacramento, Animas, Nombre de Jesús y las hermandades de Ánimas, Santa Rosa y  San José (AHA Tomo 23)
. El terremoto del 29 de julio de 1773 que arruinó Santiago Capital del Reino sin duda hizo estragos en los templos de los pueblos de la comarca incluido el de Amatitlán y el de Pampichí , por lo que en el año 1775 Joseph Bercián mayordomo del Santuario del Niño Dios de Belén  del Curato de Amatitlán hizo ver que “…la ruina que experimentamos el año de 73 me estimula a hacerle presente el reparo que necesita la susodicha iglesia del Niño Dios que habiéndole comprehendido dicha ruina caio de plano su sacristía quedando demolida y lastimada en manera el hospicio…”.  Los cofrades solicitaban licencia para pedir limosna y acudir al reparo del templo (AGCA A1-31360-4049).
En el año 1781 el arzobispo Cayetano Francos y Monroy visita el Curato de Amatitlán y  menciona al Niño Dios de Belén así: “…En el altar maior esta la imagen del Santo Niño, con corona de plata sobredorada y en ella una campanilla y un tecomatillo de perla…” (AHA Tomo 29 V.P. Arzobispo Cayetano Francos y Monroy); prosigue así “…mas una silla aforrada de plata y un resplandor de cuerpo entero de plata sobredorado, en un trono nuevo de vidrieras y velo de brocato verde a los lados dos imágenes de bulto de Maria Santisima y Señor San  Josef…”
Años después, en 1786 de nuevo el arzobispo Cayetano Francos y Monroy  visita el Curato de Amatitlán y en ese momento consigna entre las cofradías existentes la del Niño  Jesús de Belén (AHA Tomo 32 V.P. Francos y Monroy)
En nueva visita pastoral del Arzobispo Cayetano Francos y Monroy del año 1791 al Curato de Amatitlán se consignó el status del Niño Jesús de Belén  en su nueva sede del siguiente modo:
“…Y porque la traslación que se hiso de la imagen del Niño Dios que con el nombre de Belen se  benerava en la iglesia que tenia en el lugar de Pampichi perteneciente a este Curato, se hiso a la de este pueblo por justas causas que para ello tuvo su Ilustrisima manda que sobre esta traslación no haya la menor  novedad sino que permanesca y se perpetue en la iglesia de este pueblo sin permitir el Padre Cura que por ninguna causa ni motivo sea  restituido dicho Niño a su antigua iglesia…”(AHA  Tomo 37 V.P. Arzobispo Cayetano Francos y Monroy Folio 399 v.). Hay que recordar que según Juarros el traslado se llevó a  cabo el año de 1789.
Para el año 1796 se conoce que el Vicario de Amatitlán don Pedro Pablo Vivas menciona entre las cofradías activas de su jurisdicción “…La cofradía del Niño  Dios de Belen, solamente tiene 12 pesos 6 reales de principal en dinero y como cien reses…”(AHA Vicaria Eclesiástica Sacatepéquez No.2 1795-96); prosigue  “…El mayordomo Bernardo Gonzáles, ladino electo por los indios principales del pueblo, para que sirva el corriente año  declara  que ha 6 meses que lo nombraron y que no le entregaron ningún principal en dinero y que de las cortas limosnas que ha juntado en el Curato le ha dado seis pesos al sacristan que cuida de la lámpara del niño Dios y quatro reales que gastó en que cogieran las goteras y quatro pesos que ha gastado de azeyte de iguerio…” (Loc. Cit.)
Pocos años después en 1813 nueva visita pastoral efectuada al Curato de Amatitlán por el Arzobispo Casaus y Torres expone que la imagen del Niño. había sido trasladada al Calvario allí se describe así: “…Primeramente en la capilla del Calvario la imagen del Niño Dios colocada en el altar mayor en su trono con su vidriera…” (AHA Tomo 42  V. P. Arzobispo Casaus y Torres)
Se destaca que la imagen del  Niño poseyera corona, y resplandor de cuerpo entero, no sorprende que tuviera  la silla de plata, sin embargo no existe una descripción  minuciosa de la imagen del  Niño para el siglo XVIII, siendo  igualmente importante notar que en  1781 se le haya junto a las imágenes de Virgen María y San José  formando la Sagrada Familia ocupando el altar mayor.
Otro aspecto singular es que las imágenes de Niño, tanto la   titular en el templo,  que no  sale en procesión como la que se utiliza para efectuarla  tengan atributos iconográficos de Niño vinculado a la Veracruz con uno de los pies  sobre una calavera. En la Colonia sólo se menciona una imagen de Niño, que se cree es la titular,  siendo evidente que la otra surgió después. 
  ¿Por qué el denominado   Niño Dios de Belén  es iconográficamente una imagen de Jesús sedente con un pie en una calavera -lo que supone su triunfo sobre la muerte- y sobre un globo terráqueo -igualmente signo de su victoria sobre el mundo y sus iniquidades- que el Dr. Fernando Urquizú identifica como Niño de la Veracruz?, este asunto está por ser dilucidado, dado que desde el más antiguo dato obtenido  se conoce la existencia del Niño de Belén en Pampichí y luego en Amatitlán, y todos los documentos conocidos,  aluden  y mantienen el nombre de “Belén”, lo que supondría una imagen de Niño Dios que normalmente está colocada en un pesebre, y que la tradición sienta en una silla en el Año Nuevo; se debe estudiar  igualmente la cofradía del Dulce Nombre de Jesús activa en 1714 e inclusive en 1769, por su eventual vinculación con estas festividades.
En Santiago de Guatemala se conoce la existencia documentada  del Niño Jesús de la Veracruz situado en la capilla de Santa Ana de indígenas del barrio de San Francisco, mas información es posible encontrarla  en el trabajo de este servidor titulado “Datos Históricos de la imagen del Niño Jesús de la capilla de los naturales  de Santa Ana en la Época Colonial” incluida en  Apuntes Históricos del Ciclo Navideño en Guatemala publicado por el Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala en 2007;  mientras que en Candelaria igualmente existió una imagen similar mencionada a principios del siglo XIX ya en la Nueva Guatemala en el Libro de Inventarios de la Nueva Iglesia de Candelaria firmado originalmente por el religioso Manuel Zelaya:   “…un Niño Jesús con su diadema de plata, cruz de madera, dos tuniquitas la una muy vieja y la otra algo nueva y su soguita…” como perteneciente a los bienes de Jesús Nazareno de Candelaria, y más explícito lo vertido en  otro libro llamado “Materias Diversas” allí está expuesto en el año 1816   un “Inventario de los bienes pertenecientes al Niño Jesús de la Santa Veracruz de Candelaria”  entregados por Ynes Antonia Oquendo Capitana a Juliana de Reymundo, en uno de los folios se lee:  “…El Niño con resplandor y tres potencias, zapatos de plata y camisita de mezclin y la cruz de madera de cinco quartas…”.  Por ser imágenes de Niño Jesús no es raro que se le rindiera veneración en el ciclo navideño.
En el año 1777, en el templo mercedario se menciona entre los bienes de la cofradía de N. S. de la Esclavitud: “…un Niño Jesús que sale la Pasqua de navidad= con su resplandor, sus sandalias, con su mundo en la mano y su cruz chica…” (AHA Cofradías 14), sin embargo este Niño parece  más vinculado a la festividad del Dulce Nombre de Jesús, lo cual tampoco  fue obstáculo para que se le rindiera culto por este tiempo.
 Cualquiera que sea la razón  realmente poco importa al creyente que piadosamente se acerca a venerar la imagen del Niño suplicando por los suyos e implorando bendiciones.

 *Niño Jesús de Amatitlán. (Fotografía de Walter Gutiérrez y Ricardo Andrade).