Acerca de las Ermitas de Dolores en la Capital del Reino de Guatemala


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En Santiago, Capital del Reino de Guatemala existieron tres pequeñas ermitas situadas en la periferia de la Ciudad llamadas: Nuestra Señora de Dolores del Cerro, las más antigua, cuyo origen se remonta a los primeros años del siglo XVIII, era conocida también como Dolores de Arriba y como su nombre lo indica su edificación fue concretada en una cercana elevación situada al norte de la Ciudad,

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Por Mario Alfredo Ubico Calderón
Universidad de San Carlos de Guatemala

La segunda se hallaba al sur y en línea recta enfrentando a la primera, pero ocupaba  la parte baja del valle, este pequeño templo tenía por nombre llamada Nuestra Señora del Llano o “de Abajo”, y la tercera ermita fue emplazada en el cercano cerro del Manchén, recibiendo así su nombre: Dolores del Manchén.

En las primeras décadas del siglo XVIII el cronista Fray Francisco Ximénez destaca algo de estas ermitas, luego a principios del siglo siguiente lo hizo el cronista Domingo Juarros, en esta oportunidad será posible conocer algunos pormenores de estos recintos religiosos y sus imágenes titulares.

-ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL CERRO. Para hablar de esta ermita se tomó  información de un estudio inédito de este servidor titulado “Ermita de Nuestra Señora de los Dolores del Cerro”; allí se consigna que en el año 1701 fue fundada esta ermita en tiempo del cura doctrinero del barrio de Candelaria Fray Domingo de los Reyes, siendo autorizada su cofradía en el año 1707; sin embargo, el hecho que fuese fundada la ermita en el citado año de 1701 no significa que hubiera templo formal, por su parte el cronista Domingo Juarros escribió que la primera ermita se inauguró en 1703, no obstante informaciones del año 1706 hacen ver que un importante impulsor de esta devoción llamado  Silvestre de Paz  se hallaba en ese año recolectando limosnas para proseguir la construcción.

En el año 1709 se procuraba el retablo de la Virgen. Por este tiempo, se cree que la ermita  era una obra más bien sencilla dado que en el año 1714 se habla de una obra construcción, así como de la traslación de la imagen a ese nuevo recinto.   Los vestigios en el lugar hacen ver que su capilla mayor y portada eran de mampostería  y la nave única estaba construida de tapial con macizos de mampostería que le daban fortaleza. El techo de la capilla mayor era de bóveda y el cuerpo del templo de artesón y teja.  Juarros por su parte  menciona el año 1710 como fecha de la construcción del nuevo templo. Con el terremoto de 1717 solo la Casa de Peregrinos recibió daño, no así el templo. A partir de esa información se conoce que fuertes terremotos sucedidos en 1751 y 1759 habrían dañado el templo, sin  embargo, en 1770 se habla de la “obra” de Dolores del Cerro, sin embargo, esto podría aludir a reparos en la obra original, no obstante el terremoto del 29 de julio de 1773 dejó el templo inservible por lo que el Cura párroco de Candelaria don José de Eloso y Cueva hizo trasladar las imágenes de la arruinada ermita a una sede provisional cercana al templo matriz de Candelaria, figurando entre esas imágenes la de N. S. de Dolores del Cerro.

En 1780 el padre de Eloso menciona entre los bienes rescatados de Dolores del Cerro la imagen titular la cual se hallaba sobre una peña de plata con su resplandor de oro y alrededor del cuerpo a modo de chispa rayos de plata sobredorados.  Poco tiempo después, en 1784 los bienes del templo parroquial de Candelaria así como los de Dolores del Cerro y algunos de Dolores del Llano fueron llevados a la Nueva Guatemala de la Asunción. La imagen de N. S. de Dolores del Cerro se encuentra hoy día en el templo parroquial de Candelaria en un altar situado al norte e inmediato a la capilla mayor y enfrente de la capilla del Señor Nazareno. Esta pequeña escultura que tiene aproximadamente una vara de altura destaca por la fineza del tratamiento escultórico y su discreto encarnado.

-ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL LLANO.  Esta ermita fue una realidad en la segunda década del siglo XVIII; y la misma se encuentra en lo plano del valle unida por un camino que orientando en un eje norte-sur enfrenta a la ermita de Dolores del Cerro situada en lo alto. Esta edificación tenía una sola nave, cuyos muros eran  de mampostería y se hallaba cubierta con artesón y teja. Aunque esta ermita se hallaba en territorio parroquial de Candelaria poseía prioste y para el año 1748 era el Br. Don Miguel de Lima, este religioso es quien dona la imagen y apoya decididamente la obra de construcción del templo, sobre este último asunto la información documental consultada discrepa con la información aportada por el cronista Juarros quién afirma que quién  fundó esta ermita  fue el religioso don Juan Silvestre Sánchez. La imagen se hallaba colocada en el retablo mayor estando  la escultura en el primer cuerpo con su peaña dorada, espejera alta de 5 cuartas de vara y de tres rostros; sin embargo, la ruina de 1773 dejó igualmente el templo gravemente dañado lo cual hizo posible que el cura párroco de Candelaria pasara la imagen titular a la sede provisional que había emplazado en el atrio del también arruinado templo de Candelaria.

Para el año 1780 el cura párroco de Eloso y Cueba hizo ver que la imagen tenía su resplandor y daga de plata con tres vestidos de brocato de plata y varios colores, no obstante a partir en el año  1784  con los bienes reunidos en la sede provisional a la Nueva Guatemala no llevó consigo la imagen de Dolores del Llano sino  sin ola dejó en préstamo a la arruinada ciudad, la cual ocupaba un lugar preeminente en el Altar Mayor del templo que en ese momento era una Vicaría llamada de Candelaria, pocos años después en 1816 en la Visita pastoral del arzobispo Casaus y Torres esta Vicaría era nombrada de San José Catedral dejando de usar el de Candelaria, en aquella ocasión el párroco Fray Antonio Velasco  hizo ver entre los bienes del templo que allí se encontraba una imagen de nuestra Señora de Dolores la cual tenía resplandor de chispa y daga de plata. Al año siguiente, un nuevo inventario de bienes hecho por el religioso de San Sebastián don Juan José Batres, pero formado en la Nueva Guatemala sorprendentemente enlista una imagen de N. S. de Dolores de Abajo, así identificada en el texto, la cual poseía chispa y daga sobredoradas, describiendo su respectivo altar y en ese mismo texto describe la otra imagen de Dolores y su altar procedente de la ermita del Manchén. Esta situación complica el análisis dado que en la Antigua Guatemala se hallaba en el año 1820 la imagen de N. S. de Dolores en su templo de San José Catedral. ¿Había dos imágenes de N. S. del Llano? ¿Habría equivocación del religioso Batres al consignar la imagen de Virgen de Dolores del Llano en su inventario de San Sebastián?; realmente estas interrogantes están por ser dilucidadas a fin de conocer realmente acerca de esta situación.

Por el momento se deberá confiar en lo expresado por el cronista Juarros quién hace ver que la imagen titular de Dolores del Llano quedó en la Antigua Guatemala. Cabe otra pregunta ¿dónde se encuentra esta imagen?  Cuando se visita el templo de San José Catedral  se observa únicamente una imagen de Soledad asociada al Señor Sepultado,  pero esta imagen de  regular estatura no puede ser la imagen buscada porque  se sabe que N. S. de Dolores era una imagen de pequeña estatura. Ahora bien, la única imagen que existe en el templo de San José Catedral que se puede asociar a N. S. de Dolores del  Llano es la pequeña escultura que acompaña al Señor Nazareno en la procesión de los niños el día Viernes de Dolores, aunque muy intervenida, esta imagen posee detalles en rostro y manos singulares que permiten inferir por el momento, con la reserva que el caso amerita,  que es la imagen buscada. En el rostro de esta bella obra el escultor logró plasmar una singular expresión de dolor la cual es notoria a pesar del acentuado geometrismo que presenta la escultura, siendo posible que ese detalle sea debido al tipo de material en que fue tallada, sin duda un material muy duro.

-ERMITA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL MANCHÉN.
 Esta ermita se hallaba situada en el territorio parroquial de San Sebastián, en el año 1747 a costa de limosnas la obra del templo era una realidad, teniendo una sola nave cubierta con artesón y teja.  En su interior se hallaba alojada la imagen de Virgen de Dolores, situada, como es lógico suponerlo,  en el retablo mayor el cual estaba para ese entonces enteramente dorado. La imagen ocupaba el nicho principal cubierto de vidrieras así como a los lados  tableros artísticamente pintados con imágenes de la pasión completaban el conjunto. La ruina de 1773 dejó la ermita muy dañada por lo  que en el año 1780  debió ser trasladada esta escultura, junto con los bienes de San Sebastián a la Nueva Guatemala.  Es en el año 1817 cuando se conoce en el ya mencionado inventario del religioso Juan José Batres la existencia de esta bella escultura en el templo de San Sebastián capitalino. Según Juarros en mayo de 1738 fue coronada por el Obispo de Comayagua don Fray Antonio López de Guadalupe.  Hoy día  cuando es visitado el templo de San Sebastián y se ingresa por la puerta principal, en mitad del cuerpo del templo hacia el norte existe una amplia capilla que aloja la bella escultura de la Virgen de Dolores del Manchén.