Aceras intransitables


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El grupo peatonal en crecimiento pasa las de Caín debido a los diversos niveles registrados, excepto la pomposa Sexta Avenida, muestra conveniente. La explicación la dan propietarios de inmuebles, consistente en el hecho de gozar comodidad, congruente con intereses y necesidades notorias.

Al adquirir vehículo propio, fueron construidos estacionamientos en el interior, adaptaron la acera mediante el respectivo desnivel que facilite el ingreso y egreso.

Juan de Dios Rojas


Las horas pico  generan cuestionamiento  en  el tránsito. Otro  tanto  constituye  el  molesto  desnivel,  la instalación de contadores por parte de  Empagua.
Son tomadas por asalto las mismas a  fin de improvisar pequeños negocios de golosinas,  licuados,  comida rápida pero  con receta guatemalense. Algunos talleres de rompe  y rasga,   toldos y anuncios,   tipo publicitario.   Sobre todo las esquinas estratégicas,   invadidas por  cantidades de estiércol canino.
No  faltan,   de cuando  en  cuando ventas de diversas frutas,  apetencia de todo  el  mundo  humano,  Durante campañas preventivas de salud,   son colocadas durante corto  tiempo  en las aceras,   en menoscabo  del  derecho  de locomoción,  por consiguiente, en horas pico  se arma un verdadero  empantanamiento.
Inclusive  a voz  en cuello,  mediante megáfonos,   cuya apología cobra realidad en el interior del Congreso, atruena el recinto por parte de exaltados diputados. En casos excepcionales las aceras del Organismo Legislativo no permiten el  libre paso,  circunstancias fuera  de  serie,  muy a menudo.
Y  acerca  del  tema en cuestión,  arman contaminación audial  auxiliados con altavoces,  en favor de ciertas confesiones religiosas,   e impiden el paso peatonal objeto  del  ritmo  de  vida acelerado,  cuyas consecuencias ganan terreno  día    a día.   Entre estorbos de todos modos circulan los de a pie.
Un recorrido  por la inmensa mayoría de calles, aún alejadas del Centro Histórico,  dará la experiencia debida.   Aceras  semidestruidas,   trampas mortales  son,   y el   transeúnte con  el ojo  al Cristo camina dificultoso,  en resguardo  de su  anatomía. A las personas mayores  se presentan  estorbos mayúsculos.
Además las mencionadas aceras intransitables tienen el ingrediente de sus dimensiones diversas.  Las hay muy pocas  tamaño  ancho,  la  inmensa mayoría son demasiado  angostas,  los peatones caminan  en  verdadera  fila india expuestos a lamentables accidentes,   sobre todo fracturas severas.