Aunque se presente como una encuesta en la que se reprueba al gobierno, la verdad es que la publicada por Prensa Libre al cumplirse los primeros 18 meses del período del presidente ílvaro Colom refleja que en la opinión pública mejora el posicionamiento del régimen. En efecto, su nivel de aceptación, que ciertamente no llega al 50% de los encuestados, va en aumento, no obstante que vivimos crisis tan serias en los campos de la seguridad y la economía, lo cual ha significado para otros gobernantes una opinión de castigo de la población.
Es natural el resultado de la encuesta si uno se pone a pensar que este gobierno ha dedicado mucho dinero para ayudar a los que más necesitan y que, a lo largo de la historia del país, permanecieron olvidados de todos los gobiernos. Mucha gente no cuantifica la importancia que tiene el agradecimiento entre la población y si vemos que la propaganda oficial habla de más de un millón de beneficiados por los programas de cohesión social, se tiene que entender el resultado de la encuesta.
Desde la perspectiva urbana de clase media para arriba, en donde cuenta tanto el tema de la seguridad y también se resiente el impacto de la crisis económica, posiblemente la valoración que se haga del gobierno es distinta, pero es obvio que la gente que lee los periódicos y que reitera las críticas contra el Gobierno no constituye una mayoría dentro de la población, sobre todo al medirla con relación a la gente que está siendo beneficiada de los programas sociales.
Lo cual no quiere decir, indudablemente, que el presidente Colom pueda continuar sus cuatro años ignorando el tema de la seguridad ciudadana, puesto que ese aspecto, tarde o temprano, deja de ser para todos una simple percepción para convertirse en dramática y dolorosa realidad y es entonces cuando el comportamiento de la opinión pública cambia seriamente.
Precisamente por la importancia que el Gobierno asigna a los programas sociales es que hay una confrontación importante con los grupos empresariales que no creen en ese tipo de planes que consideran asistencialistas cuando no puramente populistas. Y el Gobierno tendrá que tener especial cuidado en esmerarse por trasladar información transparente a la población, de manera que no se ponga en peligro la ejecución del primer programa que se ha realizado en décadas para darle atención a la necesidad de los más pobres. Pero aunque moleste a muchos, la lectura correcta que debe darse a una encuesta publicada por un medio que no muestra simpatías por el régimen es que Colom y su equipo avanzan en la aceptación pública.