La ayuda para los damnificados del sismo que el sábado azotó el sur de Chile llegó por fin ayer dando un alivio a ciudades devastadas, mientras continuaba la búsqueda de desaparecidos, especialmente en las poblaciones costeras que fueron sorprendidas por un poderoso tsunami.

Con un saldo que sobrepasa los 800 muertos, la destrucción provocada por el terremoto y el tsunami se extendió a varias ciudades y poblaciones, a donde la ayuda había llegado de manera desigual.
Ayer la presidenta Michelle Bachelet, muy afectada, reconoció que el sismo y el tsunami generaron un daño generalizado en el sector productivo, afectando duramente las infraestructuras, la agricultura, el comercio, el turismo, la minería, la industria y la construcción del país.
Desde ya la industria vitivinícola anunció una pérdida de 12% en sus inventarios.
Concepción, a 500 km de Santiago y con medio millón de habitantes, se ha convertido en una especie de símbolo de la tragedia: allí es donde ésta se ha vivido en toda su intensidad, e incluso su puerto, Talcahuano, quedó inutilizable por el tsunami.
La falta de ayuda en los primeros días provocó saqueos y pillajes que obligaron a una rápida militarización y a un toque de queda de 18 horas, de manera que sus habitantes sólo pueden salir a las calles entre el mediodía y las seis de la tarde, siempre bajo una férrea vigilancia de los soldados.
Otros seis municipios también están bajo toque de queda: Talca, Cauquenes, Constitución, Curicó, Molina y Sagrada Familia.
Una situación que se alivió el miércoles cuando toneladas de provisiones comenzaron a ser repartidas en puntos específicos y casa por casa.
También abrieron algunos supermercados, ante los cuales se formaron extensas filas.
«Lo que les alcance en los brazos, es lo que pueden comprar. No corran. Van a entrar de 15 en 15», dice un operario de un supermercado, quien precisa que cada persona sólo se llevará lo que le quepa en las manos.
«La red de distribución está operativa y el grueso de la ayuda comienza a llegar», dijo Carmen Fernández, directora de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi).
Chile ha distribuido 8.174 toneladas de ayuda para los damnificados, informó el subsecretario del Interior, Patricio Rosende.
Otras 174 toneladas serán llevadas por vía aérea y terrestre el jueves, en tanto que 700 toneladas adicionales llegarán por vía marítima en dos buques de la marina.
Igualmente se han entregado 201.325 raciones alimenticias calientes, dijo el funcionario.
Como prueba del nerviosismo imperante, el miércoles tras una fuerte réplica la policía lanzó una alerta de tsunami, que fue desechada por la Onemi menos de una hora después pero que generó escenas de pánico, con cientos de personas buscando la parte alta de la ciudad.
Esta fuerte reacción posiblemente se debió a la polémica generada por la falta de alerta de tsunami el sábado a causa de la falta de coordinación entre varias entidades estatales.
Por eso el país vive una polémica que involucra a la presidenta Michelle Bachelet, a la Marina y a la Onemi por la una serie de órdenes y contraórdenes tras el potente terremoto del sábado, lo que derivó en que se descartara la alerta del tsunami que luego devastó varios pueblos costeros.
«Fuimos poco claros en la información que le entregamos, no fuimos lo suficientemente precisos para decir a la presidenta se mantiene o se cancela la alarma de tsunami. Hubo titubeo por parte nuestra», reconoció el martes un oficial de la Marina.
Consultada el miércoles sobre el tema, Bachelet dijo que «después de la guerra todos son generales», y señaló que no era el momento de polémicas.
Si bien Concepción todavía se mantenía aislada, la situación es más crítica en los balnearios de la costa del sur-centro de Chile, donde el maremoto se abatió con toda su fuerza.
Pulluhue, Cobquecura, Dichato, Constitución, son los poblados arrasados por la fuerza del agua, y donde hay más desaparecidos. La ayuda también llegó allí, pero no logra mitigar el recuerdo del horror vivido.
En Constitución, un balneario de 45.000 habitantes, «muchos cadáveres están hinchados y mutilados, lo que dificulta su identificación. El hedor es terrible y esperamos más», señala un militar.
La lista escrita a mano sobre una amplia pizarra blanca apoyada contra la valla de la morgue indica 78 muertos en esta ciudad como consecuencia del tsunami.
Un drama que se replica a lo largo de la costa, donde cientos de chilenos pasaban sus últimos días del verano austral.
La reconstrucción en Chile tras el terremoto de 8,8 grados del sábado y el posterior tsunami demorará por los menos tres años, afirmó hoy la presidenta Michelle Bachelet, aún sin entregar una cifra concreta de daños.
«Creo que por lo menos (demorará) prácticamente todo el (período del) Gobierno próximo o por lo menos 3 años», dijo Bachelet en una entrevista con la radio ADN de Santiago.
El gobierno del presidente electo Sebastián Piñera asumirá el próximo 11 de marzo y se extenderá por un periodo de cuatro años.
La magnitud de los daños «es enorme. El terremoto fue devastador», agregó la mandataria.
Bachelet afirmó además que para las tareas de reconstrucción Chile -actual acreedor del FMI- requerirá de algunos créditos internacionales.
«Chile tiene recursos para una cantidad de acciones, pero vamos a tener que pedir crédito al Banco Mundial u otras entidades», señaló la presidenta, quien agregó que aún no se ha dimensionado la cifra de daños provocada por el terremoto y el posterior tsunami.
«Hay zonas rurales donde está todo en el suelo (…), hay destrucción de infraestructura. Miles de chilenos han perdido no sólo a sus seres queridos sino sus casas y pertenencias, hay empresas que han sufrido pérdidas importantes», describió Bachelet.
El terremoto se registró a las 03H34 locales del sábado pasado (06H34 GMT) y deja hasta ahora un saldo parcial de 802 muertos.
El presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, anunció hoy que su gobierno no será el del terremoto, sino el de la reconstrucción, tras el sismo y posterior maremoto que azotó el sábado al país.
«No seremos el gobierno del terremoto, sino el gobierno de la reconstrucción», afirmó Piñera, luego de designar a cinco nuevos intendentes para cada una de las regiones más afectadas del centro y sur del país: Metropolitana, O»Higgins, El Maule, Biobío y La Araucanía.
Piñera aseguró que, a través de un eficiente plan de acción, su gobierno enfrentará con eficacia las consecuencias de la catástrofe.
«Este plan tiene cuatro etapas muy definidas: enfrentar la emergencia ciudadana, encontrar a las personas que siguen desaparecidas, prestar pronta y oportuna ayuda a los enfermos y heridos y restablecer el orden público para devolverle a la gente la tranquilidad ciudadana», precisó.
El terremoto y tsunami dejó 802 muertos y más de 2 millones de damnificados, según cifras preliminares.
Piñera, empresario de derecha, asume el mando el próximo 11 de marzo, y con él los recién designados intendentes.