El proyecto norteamericano de incluir a los Guardianes de la Revolución iraníes en su lista de organizaciones terroristas apunta a una institución clave del régimen, cuyo papel político y económico sigue aumentando.
Los Pasdarán o Guardianes de la Revolución son la primera fuerza militar del país, con más de 100.000 hombres, mejor entrenados y equipados que los soldados del ejército regular.
Este cuerpo fue creado en 1979 por el fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini, como contraposición al ejército del país, con el objetivo de defender la revolución y sus seguidores.
La decisión estadounidense se justifica por el apoyo, que según el gobierno norteamericano, ofrecen los Guardianes a los insurgentes en Irak, a los talibanes en Afganistán, y al Hamás y la Yihad Islámica contra Israel.
Pero más allá de este argumento, Estados Unidos trata también de eliminar el creciente papel de los Guardianes en los programas nuclear y armamentístico de Irán.