La adopción de acciones afirmativas a favor de la mujer constituye una forma de reconocer que las mujeres y los hombres no comparten una posición igualitaria en la sociedad. La implementación de cuotas en el ámbito político, en otros países, ha demostrado que son un mecanismo eficiente para aumentar, de manera significativa, el porcentaje de mujeres electas para los organismos legislativos y para otros cargos de elección popular, así como para la conformación de las dirigencias de los partidos políticos.
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Hoy por hoy, las constituciones latinoamericanas consagran la igualdad jurídica entre los ciudadanos, e incluso, algunas de ellas (Colombia, Ecuador, Nicaragua, Argentina) hacen mención específica de las mujeres. Sin embargo, esta protección genérica está lejos de traducirse en igualdad efectiva de oportunidades en el acceso a cargos de dirección y representación. De hecho, antes de que se introdujeran las cuotas en la región, el promedio de representación de las mujeres en los parlamentos latinoamericanos apenas llegaba al 9%.
Fue Argentina, en 1991, el primer país latinoamericano en establecer las cuotas para las mujeres. En 2010, ha alcanzado un 38.5 % de representación femenina en la Cámara de Diputados y un 35.2 % en el Senado, es decir, la Ley de Cupos en este país es ya un éxito. Costa Rica, que tiene la cuota más alta (40%) además de una larga tradición democrática, antes de la decisión del Tribunal Supremo Electoral de 2000, solamente tenía un 19.3% de mujeres legisladoras. En 2002, el Tribunal obligó a los partidos a ubicar a las mujeres en posiciones elegibles, Costa Rica alcanzó el 35% y, en la últimas elecciones, el 38.6% Además, ambos países tienen mujeres presidentas de la República.
Diez países más han promulgado leyes que tienen por objeto incluir un mínimo de mujeres en las listas de candidaturas de los partidos políticos, las cuales establecen un rango que oscila entre el 20 y 40% de las candidaturas parlamentarias, dependiendo del país que se trate. Adicionalmente, Colombia ha incorporado este mecanismo (30%) para cargos de máximo nivel decisorio de la administración pública.
En Argentina y Costa Rica fueron necesarias sucesivas reformas para hacer efectivas sus respectivas leyes de cuotas (especificaciones sobre su colocación y mecanismos de sanción). En los países andinos, las leyes de cuotas aumentaron la participación de mujeres en los Parlamentos. En Bolivia, pasaron de 25.8% en 2001 a 25.4 % en 2010. En Ecuador, donde abundan los distritos uninominales, aumentó de 27 a 32.2 % en igual período, y en Perú subieron de 18.3 a 27.5% La ley de cuotas mexicanas data de 1993, sin embargo, hasta las últimas elecciones empezó a ser realmente efectiva, por lo que la proporción de mujeres en la Cámara de Diputados es de 23% y en el Senado de 16%, porcentajes alejados del mínimo de 30 fijado en la ley.
No es suficiente que exista un sistema democrático, e incluso, una tradición democrática para garantizar mejores oportunidades para las mujeres. Chile y Uruguay, que son países identificados por su larga tradición democrática, no han incorporado las cuotas a sus legislaciones y solamente tienen un 14.2 y un 15.2% de diputadas mujeres respectivamente. Continuará. masmujeresmejorpolitica@gmail.com