Casi un tercio de los habitantes del planeta no tiene acceso a sanitarios, una situación con consecuencias dramáticas, responsable todos los años de la muerte de millones de personas que se enferman por falta de higiene, indicaron los expertos con motivo de la Semana Mundial del Agua.
«Las diarreas resultantes de la falta de instalaciones sanitarias y la carencia de higiene son responsables de la muerte todos los años de más de dos millones de niños pobres», señala el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (SIWI).
Según David Trouba, portavoz de este instituto, entre el 50% y el 70% de hospitales del mundo están repletos de personas con enfermedades relacionadas con el agua que podrían ser evitadas con facilidad.
Sin embargo, el problema no parece haber llamado la atención que se merece, como si fuera el pariente pobre del sector del agua.
«Esta es una de esas historias descuidadas del desarrollo», estima Sunita Narain, directora del Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente de India.
También señala, no obstante, que las cosas cambian y cada vez son más los gobiernos que se toman en serio el problema.
«En parte es por una cuestión de tabú. Tocar estos temas no es fácil. Son cosas privadas», deplora por su parte Johan Kuylenstierna, director de la Semana Mundial del Agua.
Este congreso anual concluyó el sábado en Estocolmo su 17ª edición en presencia de unos 2.500 expertos del sector del agua, llegados de todo el mundo.
Las condiciones sanitarias e higiénicas en las que viven las poblaciones tienen un impacto directo en su salud y en la mortandad infantil, también en la reducción de la pobreza, el lugar de las mujeres y de las adolescentes en la sociedad, la escolarización, el medio ambiente y el desarrollo social y económico, según la Organización de la Naciones Unidas (ONU).
«Las mujeres son las más afectadas por la falta de instalaciones sanitarias», señala Kuylenstierna.
Enfermedades ginecológicas y problemas higiénicos ligados a la menstruación las vuelven particularmente vulnerables.
La penuria de agua limpia también repercute en la educación: muchos alumnos faltan al colegio por enfermedad, según la ONU.
Además, numerosas muchachas no acuden a los centros escolares porque carecen de retretes adecuados o porque no tienen separación entre ambos sexos.
El tercio de la población mundial que no tiene acceso al baño, es decir 2.600 millones de personas, produce anualmente más de 200 millones de toneladas de excrementos que no se recolectan ni tratan.
Las instalaciones sanitarias no implican un gasto muy alto, según Kuylenstierna, que denuncia la pasividad política en este tema y habla de «escándalo».
Cada dólar gastado para mejorar las condiciones sanitarias y la higiene supone un ahorro de 3 a 34 dólares en los sectores de sanidad, educación y desarrollo socio-económico, según la ONU.
Las Naciones Unidas han decretado que 2008 sea el año internacional de las cuestiones sanitarias, para llamar la atención sobre esta ingente tarea de salud pública en un momento en que aumenta la pobreza urbana y proliferan los barrios de chabolas.
«El problema de esas barriadas está estrechamente relacionado con la problemática de los sanitarios», indica Inga Bjí¶rk Klevby, subdirectora de la agencia de la ONU para establecimientos humanos (ONU-Habitat).
Actualmente, mil millones de personas, uno de cada seis habitantes del planeta, viven en barrios de chabolas, desfavorecidos y superpoblados, con infraestructuras sanitarias muy insuficientes y condiciones higiénicas deplorables.