La junta militar birmana inició hoy un nuevo juicio contra la líder de la oposición y Premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi, pasible de cinco años de cárcel por la presunta violación de las condiciones de su arresto domiciliario.
El juicio se abrió en la cárcel de Insein (norte de Rangún), a la cual Suu Kyi fue trasladada el jueves pasado. La opositora, de 63 años, es acusada de haber permitido el ingreso de un ciudadano estadounidense en su vivienda, donde pasó encerrada la mayor parte de los últimos veinte años en cumplimiento de órdenes de arresto domiciliario.
Decenas de miles de partidarios de la premio Nobel de la Paz 1991 se concentraron cerca de la prisión, pese a la presencia de agentes de la policía antimotines y de las barreras montadas para bloquear el acceso al edificio. Un joven militante fue detenido, según la Liga Nacional para la Democracia (LND), el movimiento político de Suu Kyi.
«El juicio empezó», declaró a la AFP un responsable de la junta militar. La audiencia del lunes duró unas cinco horas, añadió, sin dar más detalles.
Los embajadores en Rangún de Francia, Gran Bretaña, Italia y Alemania intentaron acceder al edificio pero las fuerzas de seguridad «no les dejaron pasar y tuvieron que dar media vuelta», explicó un diplomático, recordando que «en un Estado de derecho, las audiencias judiciales son públicas».
En Bruselas, el ministro checo de Relaciones Exteriores, Jan Kohout, cuyo país asume actualmente la presidencia de la Unión Europea (UE), indicó que los europeos estaban «listos para avanzar» y endurecer las sanciones contra el régimen birmano.