Miles de abogados turcos ataviados con togas negras salieron de los tribunales hoy para protestar por el maltrato policial a sus colegas, con lo que se unieron a las mayores protestas contra el gobierno de Turquía en años.
Las manifestaciones, que comenzaron hace casi dos semanas en Estambul y se han extendido a decenas de ciudades turcas, constituyen la mayor prueba para el mandato del primer ministro Recep Tayyip Erdogan y su gobierno de raíces islámicas, instaurado hace 10 años.
La Policía y los manifestantes se replegaron el miércoles tras los duros enfrentamientos durante la noche en la plaza Taksim de Estambul. Se espera que Erdogan hable con los manifestantes hoy más tarde.
Los manifestantes dicen que el primer ministro se está volviendo cada vez más autoritario y que está tratando de imponer sus profundas creencias religiosas a todos los turcos, una acusación que Erdogan y sus aliados niegan rotundamente.
En Ankara y Estambul, miles de abogados protestaron por el presunto maltrato a decenas de sus colegas, que la Policía detuvo brevemente en Estambul en el marco de los disturbios del martes.
Sema Aksoy, directora adjunta de la Asociación de Abogados de Ankara, dijo que los abogados fueron esposados y tirados al suelo. Calificó a la actuación de la Policía de constituir una afrenta para el sistema judicial de Turquía.
La Fundación de Derechos Humanos de Turquía, informó que la Fiscalía de Estambul inició una investigación sobre las denuncias de uso excesivo de la fuerza policial durante las protestas.
La fundación dijo que 620 personas, entre ellas un bebé de un año de edad, resultaron heridas durante la represión policial de la madrugada del miércoles. La Policía detuvo a unas 70 personas durante los incidentes. Anteriormente, los activistas informaron que 5.000 personas habían resultado heridas o afectadas gravemente por el gas lacrimógeno y que cuatro personas han muerto a causa de las protestas.
El gobierno, por su parte, prosiguió con sus esfuerzos inciertos para desactivar las protestas.
El presidente Abdulá Gul, considerado por muchos una voz más moderada que Erdogan, dijo que el gobierno no podía tolerar más del malestar que ha perturbado la vida cotidiana en Estambul y otras partes. Sin embargo, prometió que las autoridades escucharán las quejas de los manifestantes.
«Tengo la esperanza de que vamos a superar esto a través de la madurez democrática», dijo Gul a la prensa. «Si tienen objeciones, tenemos que escucharlos, entablar un diálogo. Es nuestro deber oírlos».