Tercero: La imputación al régimen revolucionario de marginción de la juventud de las funciones públicas de alta responsabilidad en el Estado, la cual no se ajusta a la verdad, como lo prueba Figueroa Ibarra dando los nombres de Carlos Lage, Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Estado, es decir, Primer Ministro, Abel Prieto, ministro de Cultura, Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores y Carlos Valenciaga., Secretrario Ejecutivo del Presidente de Estado.
Al respecto es bueno que ETR no olvide que más del 80% de la población cubana ha nacido después del triunfo de la Revolución, o sea que no excede los 50 años. Cuarto. ETR afirma que en Cuba «no toleran la disidencia política y los Comités de Defensa de la Revolución continúan sus rondas nocturas, arrastrando desaliento, con la voluntad extraviada de vigilarse mutuamente». Quien esto escribe vivió siete años en Cuba y perteneció al CDR e hizo guardia con su difunta esposa María Teresa Carrillo López, y jamás se vigilaba a los vecinos, sino el orden público que pudiera ser violentado por delincuencia común, o por algunos agresores de yanquilandia, porque no habían amenazas contrarrevolucionarias en la Isla, como sí en Nicaragua en donde también, solidarios con el pueblo sandinista, cumplimos con el deber de defensa de la Revolución comandada por el FSLN.
Quinto: ETR dice: «Toda política produce disidentes. Aquí (refiriéndose a Guatemala) a los rebeldes los asesinó el Estado, por ello disgusta que allá (es decir, en Cuba) los confundan con agentes de la CIA y se pudran por 20 aós en la cárcel».
Es sarcástica esa comparación, ¿cómo puede llamar rebeldes en igual grado de legitimidad política a los gusanos cubanos contrarrevolucionarios con los guatemaltecos que han luchado por cambiar el sistema político militarizado, plutocrático, deshumanizado, explotador de su pueblo y sirviente del Imperio, con el sistema socialista cubano que eliminó la clase dominante de la burguesía y mantiene la independencia de Cuba, y provee en la medida de sus posibilidades el máximo de atención a las necesidades del pueblo, a pesar de los impedimentos que el imperialismo monta a diario contra el libre desenvolvimiento de la economía cubana?.
Aunque ETR no está de acuerdo con el régimen político actual de Guatemala, alude al mismo considerándole propio de una democracia. Democracia, ¿sólo porque cada cuatro años hay elecciones?
En fin, ETR, se manifiesta, en su artículo, como un defensor de la libertad, Pero de la libertad de los burgueses y de sus secuaces y no del proletario y desposeído. Olvida la sabia reflexión del político revolucionario Francés, del siglo XVII, Juan Pablo Marat, quien partiendo de la realidad opresiva y represiva de un estado gobernado por la clase de ricos egoístas, se preguntó: «Â¿De que sirve la libertad política para los que no tienen pan?. Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos».
Al parecer, negando su pasado, ahora ETR está convirtiéndose en el tipo de intelectuales descritos en el VII Seminario Académico en la Facultad de Ciencias Económicas (1992), de la siguiente manera: «Siempre serán parte de los llamados «intelectuales orgánicos», ya que son clases auxiliares, creadoras y reproductoras de la hegemonía: necesarias e indispensables, pero subordinados a los bloques dominantes de la sociedad civil y política». O como el intelectual de quien trata Mario Roberto Morales en un artículo que publicó el 24 de octubre de 2004, en el que apunta: «El concepto del intelectual que se tiene es que éste esté metido en un Think Tank y que le dé ideas a las transnacionales sobre mercadeo. El concepto en el tercer mundo es el intelectual de FLACSO, de ASIES, es decir, de mercenarios del intelecto. Son intelectuales a sueldo que investigan líneas impuestas por los organismos de cooperación internacional».
¿Será por su desempeño en el PNUD, que ETR ya no le preocupa el imperialismo y sí el socialismo de Cuba?