El presidente electo, ílvaro Colom, dijo en una entrevista reciente que tiene la sensación de que su elección en noviembre último fue hace ya mucho tiempo. Y todavía ha de sentir muy larga esta semana que le falta para tomar posesión, pero a partir del momento en que reciba la banda presidencial, verá que el tiempo se le escapa como agua entre las manos y principiará a vivir una vorágine intensa en la que todo transcurre con demasiada rapidez, sobre todo cuando se trata de implementar acciones y medidas de gobierno.
El ejercicio del poder tiene muchas implicaciones en el ser humano, siendo una de ellas la diferente percepción del paso del tiempo porque mientras quienes sufren un mal gobierno sienten que el tiempo es eterno, quienes gozan de las mieles del poder creen que debiera durar más, que debiera ser perdurable la experiencia. El ciudadano ílvaro Colom Caballeros cuenta ahora las horas para convertirse en el Presidente de la República y siente que tiene todo el tiempo del mundo para buscar a sus ministros y colaboradores, pero en una semana se dará cuenta de lo relativo de la sensación del paso del tiempo. Le puede preguntar a su amigo í“scar Berger cómo sintió él el paso del tiempo.
En realidad cuatro años para un período presidencial es un plazo que debemos considerar como corto porque haría falta algo de magia para que se puedan completar planes y programas en cuarenta y ocho meses. Pero sabiendo que los guatemaltecos al poco rato perdemos el encanto por nuestros gobernantes electos, los diputados que propusieron la última reforma constitucional decidieron reducir de cinco a cuatro años el período, con la idea esencial de que no caigamos en la tentación de buscar fórmulas para el relevo presidencial.
Hace cuatro años, cuando el presidente Berger se aprestaba a tomar posesión a la carrera, luego de haberle ganado a Colom en la segunda vuelta, uno de los temas más promocionados era la decisión que tenía de promover el referéndum revocatorio a mitad de período. Esa idea, que ya está funcionando en varios países latinoamericanos, quedó durmiendo el sueño de los justos y del tema no se volvió a hablar a pesar de que era un compromiso de campaña. Pero ya sabemos que los compromisos de campaña son así, volátiles e inútiles.
Berger sentirá que la semana se pasa como un chupón de puro y Colom como una eternidad. Ya el próximo lunes las percepciones serán totalmente distintas para cada uno de ellos por lo que ambos deben aprovechar la sensación de estos siete días.