A tres menos cuartillo


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El actual estado de cosas que habla por sí­ solo, es lo afirmado cuando utilizamos su diapasón indicando encontrarnos de verdad, a tres menos cuartillo en términos económicos. Encabeza el gobierno enrolado en compromisos de í­ndole crí­tico, por el endeudamiento externo sin comparación alguna. El derroche mayúsculo de millones dejó vací­as las arcas totalmente.

Juan de Dios Rojas

 


Consecuencia mediática viene a ser la ausencia de fondos necesarios, a efecto de solventar tanto reclamo del sector salubrista, magisterial, Covial y un largo etcétera. Mismo que involucra a la justicia, fiscalí­a, finanzas y restantes entidades como la red hospitalaria, rumbo directo al colapso. Carencias a la vista y la indetenible corrupción y demás pares malignos.

La candidatura oficialista de la ex primera dama, Sandra Torres, ocasionó en gran medida dicha circunstancia de quedar hundido el paí­s, a tal punto de encontrarnos a tres menos cuartillo. Dicha problemática color de hormiga será sumamente difí­cil subsanar, en vez de someternos a un riguroso plan de austeridad, continúa campante el solicitar incrementos, aquí­ y allá.

Los gastos innecesarios reflejan, a no dudar, el olí­mpico desprecio a la amarga realidad en punta y qué. Viajes sin objetivos concretos, de seguro y viáticos tipo monarquí­a contrastantes constituyen tirar el dinero a la basura. Cuando es deber definitivo contribuir derecho a desistir de tantas cosas capaces de arrojarnos al abismo tremebundo donde estamos fritos.

Guatemala, a lo largo de su historia con dejos de malestar, inconformidad y desesperación visible, ha pasado por épocas sumamente precarias. Pero sigue alucinada a causa de sus hijos desnaturalizados, en búsqueda de los oasis del desierto de la existencia. Cada vez sin alcanzarlos, no obstante la idea fatalista de sentir los pies lejos de la tierra firme y real.

Dondequiera dirijamos la visión reaccionamos a extremo de un derrame cerebral o cardí­aco. El efecto similar a horda delincuencial de malandrines así­ nos sitúa. Falta de trabajo, seguridad y señales poderosas del crimen organizado y podredumbre deja mucho más a tres menos cuartillo. El dinero ganado con el sudor de la frente vuela fácilmente de las manos.

Eso mismo mencionado en los presentes renglones nos conduce a la inmensa mayorí­a poblacional a ubicarnos en casos de escándalo. Además apartados de antecedentes de tal orden, por la calle de la amargura. Hemos labrado directa o indirectamente la estaca donde encontramos el  castigo. Vestigios diremos en defensa del proceder indebido, marca de la actuación objetable.

No todo lo que relumbra es oro. Quien siempre lleva la peor parte, no lo podemos ocultar, viene a ser la gente de más abajo. Viven en constante tres menos cuartillo, carentes en absoluto de los indispensables satisfactores de la vida. Hoy en dí­a ante la carestí­a de la mayorí­a inclusive de productos, bienes y servicios, imposible de la capacidad de pago, la ven negra.

Hago uso del término, a menudo empleado con propiedad por muchí­simas personas en el sentido que de verdad llora sangre el hecho inaudito consistente en el derroche persistente de funcionarios de arriba. Los sueldos equivalentes a potencias mundanales económicamente hablando. Son golpes directos a la conciencia, si aun existen visos de ocupar un sitio en su persona.

Ya no más el ensanchamiento del Estado y la burocracia, con tal de colocar a infinidad de gente con actividad notoria en beneficio de una candidatura presidencialista durante el proceso electoral. Resultan a la postre reflejos de plazas subutilizadas siempre en oficinas de nuevo cuño, en repercusión del presupuesto general de ingresos y egresos de la Nación.

Factores internos y externos tienen su cuota marcada de culpa en detrimento de las necesidades notorias, en constante permanencia y absoluto olvido. En consecuencia, del estado visualizado sin duda, de vivir ahora más tremendo de estar a tres menos cuartillo, quién nos librará, significa la duda que persiste en grandes zancadas. Despejar dicha incógnita falta.