El partido gobernante de México eligió a una mujer como candidata a la Presidencia, con lo que pondrá a prueba a una sociedad donde las mujeres comenzaron a votar en 1953 y donde todavía predomina la cultura del machismo.
Josefina Vázquez Mota, una economista de 51 años, se volvió la primera abanderada presidencial de un partido importante del país el domingo, cuando ganó contundentemente la elección interna del conservador Partido Acción Nacional (PAN).
Su victoria marca un hito en los avances que las mujeres mexicanas, así como las de todo el hemisferio, han logrado en la política durante las últimas tres décadas. La primera gobernadora de un estado mexicano tomó el cargo hasta 1989. Desde entonces sólo han sido elegidas unas cuantas.
Vázquez Mota dijo al diario El Universal en una entrevista publicada ayer que ella ha experimentado el machismo de primera mano durante su campaña.
«Hay una cultura machista en México de violencia en todos niveles hacia las mujeres, que se refleja incluso en las preguntas que te hacen. La más dura que he escuchado: ‘¿Cómo vas a manejar el Ejército si tienes un cólico menstrual?’ ¿Sí? O que te preguntan si tienes el valor para enfrentar al crimen. Mi respuesta es que el valor no es una cuestión de género».
Nacida en Ciudad de México el 20 de enero de 1961, Vázquez Mota se educó en algunas de las universidades y escuelas de posgrado más costosas del país, luego trabajó como consultora financiera y periodista de negocios durante varios años.
Vázquez Mota, la cuarta de siete hermanos, creció en una familia tradicional de clase media. Está casada con su enamorado de la preparatoria, el empresario Sergio Ocampo, quien fue su único novio.
Como mujer religiosa pidió a los integrantes del PAN ir primero a la Iglesia y después a votar por ella, pero ella no es una conservadora del ala derecha.
Le dijo a El Universal que simpatiza con la corriente de la Teología de la Liberación y que admira a Oscar Arnulfo Romero, cuya lucha por los pobres durante la sangrienta guerra civil de El Salvador lo convirtió en héroe nacional.
Vázquez Mota ganó la atención nacional después de publicar en 1999 un libro titulado «Dios mío, hazme viuda por favor», que es descrito como un exhorto a las mujeres a dejar de tener temor de desarrollar su potencial. Ella ha dicho que escribió el libro con base en sus experiencias al ir a trabajar en lugar de quedarse en casa a cuidar a sus tres hijas, desafiando el rol que algunos esperaban que ella cumpliera.
Vázquez Mota ingresó formalmente a la política cuando fue elegida para un escaño en el Congreso en el 2000, como parte de la ola de cambio político que atravesaba México cuando Vicente Fox, también del PAN, ganó la presidencia y acabó con 71 años en el poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Después de sólo tres meses como legisladora, Vázquez Mota se integró al gabinete de Fox para encabezar la Secretaría de Desarrollo Social, la primera mujer en ocupar ese cargo.
Siguió fortaleciendo sus habilidades políticas y reputación dentro del partido gobernante como coordinadora de la exitosa campaña electoral del ahora presidente Felipe Calderón, quien más tarde la nombraría secretaria de Educación Pública. Posteriormente fue legisladora federal en dos mandatos.
Sin embargo, la afable candidata de sonrisa permanente tendrá una batalla muy difícil frente al ex gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI que encabeza todos los sondeos recientes.
Muchos electores están cada vez más desilusionados del Partido Acción Nacional después de 12 años en el poder y cada vez más frustrados por la guerra contra el narcotráfico, que ha dejado más de 47.000 muertos en los últimos cinco años.
«Ella ofrece combatir la corrupción, pero Fox ofreció eso y después de 12 años no pasó nada», dijo el analista político José Antonio Crespo. «¿Por qué la gente debería creerle ahora?», agregó.
Además de acabar con la corrupción y mejorar la educación, Vázquez Mota ha dicho poco sobre qué dirección debería tomar el país.
Para Crespo, su victoria fue gracias al apoyo de miembros del PAN descontentos con el gobierno de Calderón.
La ex legisladora ganó la nominación a pesar de que la mayoría de los análisis consideraban que lo haría su rival Ernesto Cordero, ex secretario de Economía y quien era la opción principal de Calderón y de la elite del partido. «Esto le beneficia porque ella tiene cierta distancia del presidente Calderón», opinó Andrew Selee, director del Mexico Institute, con sede en Washington D.C. El hecho de ser vista como una persona ajena al campo de Calderón la beneficiará, dijo Selee.
«Creo que ella tratará de proyectar una imagen de apertura a las ideas nuevas y eso le beneficiará, pero quizás esto no sea suficiente para superar el deseo de las personas de cambiar completamente de dirección», agregó.
Los delegados del PAN confían en que una candidata podría impulsar el atractivo electoral del partido. Varias mujeres han sido elegidas recientemente para dirigir gobiernos en toda América Latina, como en Argentina, Brasil, Costa Rica y Chile.
«Ella está jugando la carta de género», dijo Soledad Loaeza, profesora de Ciencias Políticas en el Colegio de México y quien ha estudiado la evolución del PAN. «No sé si esa carta le pueda ayudar».
«La virtud que tuvo fue que supo rodearse de expertos», agregó Loaeza.