Un respetable y veterano ingeniero civil, muy querido amigo mío, cuyo nombre omito para no causarle venganzas de parte de los sabios municipales, comenzando por el «tercer mejor alcalde del mundo» don ílvaro Arzú Irigoyen, personaje irascible y que no admite críticas de ninguna índole, me comentaba el otro día un maravilloso descubrimiento de los eruditos a cargo del «planeamiento urbanístico»- si a lo que cotidianamente descomponen se le puede llamar así- de «tu Muni». Pues, resulta que observando cómo estaba una cuadrilla de trabajadores municipales ampliando las aceras y estrechando la pista de rodaje de la 8ª. calle de la zona 1, por donde hace un puño de años estuvo el Colegio Alemán antes de la 2ª. Guerra Mundial y la secundaria del Colegio de Infantes, dirigido éste por los Reverendos Hermanos Maristas, se le ocurrió preguntarle al capataz o encargado del grupo, el por qué de esa obra que construían- o destruían- y la respuesta de este señor, que sólo seguía órdenes, fue la siguiente, en resumidas cuentas: «Pues, fíjese, señor, que los ingenieros de la Municipalidad han descubierto que estrechando la calle, el tráfico camina más rápido…» ( !!!…) Por supuesto, mi amigo ingeniero, se quedó mudo de asombro al escuchar semejante explicación.
¡Habráse visto u oído qué brillante descubrimiento!!!… Es como si una tubería o cañería de agua si se llenase de sarro u óxido, etcétera, y se hiciese más reducido su diámetro interior, permitiese que el precioso líquido fluyese más rápido o, lo que es igual, si una arteria del cuerpo humano se redujera en su diámetro natural a consecuencia de que las grasas y otras impurezas se adhirieran a sus paredes internas, la sangre fluyera más rápida y más libremente y que la presión arterial se redujera!!! ¿Qué idiotez y qué absurdo, verdad?
Pues, a menor tamaño o ancho de las calles, el tráfico no podrá nunca fluir más despejadamente, mientras que si esa misma calle se ensancha, necesariamente habrá más fluidez y menos atorazones en la circulación de vehículos que por la misma se desplazan.
Cosa semejante está ocurriendo al paso del «Transmetro», que podría ser -inteligentemente concebido- parte de la solución del problema del transporte y del tráfico urbano de la capital de Guatemala, pero no es robándole a las calles o avenidas por donde éste pase, dos carriles o aunque sea solamente uno, que se aliviará el tráfico vehicular sino, por lo contrario, en el lugar en donde antes circulara sólo una fila de automóviles ahora tendrán que acomodarse todos los vehículos que anteriormente lo hacían por dos carriles. ¿Cómo podrá aliviarse el tráfico con semejante medida? Pues vaya usted a tratar de convencer a esos «geniecillos» de «tu Muni», si logran que al menos le escuchen, y me cuentan.
Y la vocera municipal todavía tiene la ocurrencia de decir que todo el relajo del tráfico es porque entran vehículos de diversos lugares de la República que coinciden aquí en la ciudad. Tampoco esta señora ha descubierto la pólvora con estas declaraciones. Si bien es cierto lo que dice al respecto, no puede negar que al quitarle uno o dos carriles a la pista de rodaje de calles, avenidas y calzadas, sin ampliar estas hacia ambos porque de hecho es imposible ya que tendrían que prácticamente rebanar una buena parte de las fachadas de las casas a ambos lados de las arterias, suponiendo que los propietarios estuvieran anuentes a dejar que les destruyeran buena parte de sus casas por muy bien que les pagaran tal expropiación, que sería onerosísima aunque se les remunerara a los precios declarados, para poder ampliar el rodaje y las aceras y eso es mucho más difícil de hacer que lograr expulsar a este grupo que por veinte largos años ha hecho su gusto y su agosto en la dirección del municipio principal de la República.