A pesar de todo, no todo es danza macabra


Indudable e infortunadamente, estamos en dí­as de angustia, de zozobra, de pavor y de terror en lo social.

Marco Tulio Trejo Paiz

En lo polí­tico, en lo moral y, virtualmente, en otros aspectos de la vida nacional andamos mal, ¡muy mal! Son dí­as grises, sombrí­os, y en el firmamento se desplazan los nubarrones grávidos de malos augurios, quizá por lo que acontece en otros ámbitos del mundo. Quiera Dios que cambie positivamente tan candente situación.

Tenemos los guatemaltecos toda una turbonada de problemas que los señores que gobiernan de jornada en jornada han sido incapaces de solucionar con eficacia.

Puede decirse que estamos asistiendo a una verdadera danza macabra. La muerte ronda por todos lados en pleno dí­a y en plena noche. En realidad, su rostro pavoroso se asoma por doquier, incluso como burlándose grotescamente de la autoridad constituida.

Hombres, mujeres y niños son acribillados a balazos o los pí­caros los dejan transfijos con cuchillo dentro de sus casas, en las calles, en los caminos y en la maleza.

La inseguridad nos da la idea de un gran remolino de sangre, diabólico, que a su paso lo destruye todo.

Los polí­ticos (o politiqueros) tienen, cual pesado fardo a cuestas, al menos en gran parte, la responsabilidad de esa problemática que nos ha colocado en un callejón sin salida y entre la espada y la pared.

La corrupción es una epidemia que padecemos todos, principiando por un Estado que da la impresión de hallarse a punto de colapsar. Es un Estado que no se recupera del mal estado… La mayorí­a de la población empobrecida es la que más sufre las consecuencias de lo que está sucediendo en nuestro anarquizado paí­s sin primaveras?

A pesar de todo, no todo es danza macabra; no todo es angustia; no todo está podrido en Dinamarca. Aun tenemos de cuando en cuando algunos efí­meros momentos de euforia y de cierto optimismo.

Y decimos eso pensando en la exultación que nos motivan diversos actos de armoniosa y fraternal convivencia en lo social.

Nos expresamos así­, por ejemplo, en razón de experiencia propia, porque durante recién pasado fin de semana asistimos a dos eventos de sociedad muy alegres, donde nos encontramos con muchos amigos, amigas y otras personas a quienes tuvimos oportunidad de conocer, con las que, sin faltar los saludos de rigor, con los acostumbrados y significativos apretones de manos, cambiamos impresiones a propósito de las horas alegres, felices, que transcurrí­an y, también, en cuanto al diario acontecer de nuestra patria y de otras latitudes.

El primero de los actos que disfrutamos a lo grande, valga indicar, fue el convivio danzante (amenizado por el prestigiado conjunto de marimba de Telgua), organizado y ofrecido en uno de los salones de Fraternidad Militar por la Asociación Jutiapaneca de Amigos de Antaño (a la vez de hogaño, decimos nosotros).

La convivencia de coterráneos y amigos fue estupenda, como todas las anteriores que, alternativamente, se han efectuado cada seis meses en la ciudad de Jutiapa y en nuestra urbe capitalina. Estuvimos departiendo, como en no pocas ocasiones, con la numerosa «paisanada» que hizo presencia.

Más tarde, a partir de las 18:00 horas del «happy week end», concurrimos asimismo a la misa de acción de gracias que fue oficiada en la Capilla Santa Delfina de Signé (zona 2, El Zapote), con motivo de haber arribado a sus quince floridas primaveras Lucita y Luz (bellas gemelitas), hijas de los apreciados esposos Edy Garcí­a y Verónica de Garcí­a. Después de la ceremonia religiosa, fue ofrecida en honor de las encantadoras quinceañeras y de no pocos invitados una elegante recepción en el amplio y suntuoso Salón de Eventos «José Mariano Arzú Castillo», donde privó un ambiente de cordial convivencia.

De manera que no todo es tristeza, angustia, malestar, pesimismo rayano en derrotismo, pues, como lo dejamos explicado en otras lí­neas, aunque sea en volandas, no faltan los acontecimientos sociales letificantes. Lo deseable es que todo un pueblo tenga momentos placenteros, de armoní­a, de felicidad, en vez de todo lo negativo que está pasando en nuestro istmeño patio que otrora no tení­a tantos sucesos de infortunio como ahora que se nos ha colocado bajo el alero de la jacarandosa «democracia», incluso bajo el paraguas de la «social-democraciaaa» verde-esperanza?