A merced del terror y la incertidumbre


Vecinos de Bárcenas, en Villa Nueva, han decidido defenderse de la delincuencia y las maras, realizando patrullajes nocturnos.

La población de Bárcenas en el municipio de Villa Nueva, vive momentos difí­ciles. Tiempos de terror e incertidumbre. Circunstancias en las cuales, desamparados por un gobierno indiferente que es incapaz de ofrecerles protección, viven a merced de maras, pandillas y delincuentes que han amenazado con quemar sus casas, violar a sus mujeres y asesinar a sus hijos, de no permitirles operar de forma ilegal en este lugar.

Carlos Duarte
lahora@lahora.com.gt

Situaciones extremas, requieren medidas extremas. Las amenazas subieron de tono, cuando los pandilleros tomaron una escuela y amenazaron con matar a niños si no se les pagaba una extorsión de cinco mil quetzales por cada menor.

Carniceros, panaderos, tenderos, bodegueros, comerciantes. Todos los hombres trabajadores de Bárcenas han decidido no rendirse jamás ante el miedo. Salen a patrullar durante las noches, armados nada más que con un par de escopetas, pistolas garrotes y machetes. Se cubren el rostro con pasamontañas, para aguantar el frí­o y también por no correr el riesgo de ser identificados. Aguantan la hostil temperatura de la noche, que muchas veces puede llegar a calar hasta los huesos.

En rondas, protegen sus bienes, sus casas, y a sus seres queridos, mujeres, niños y ancianos que duermen mientras la patrulla indica que a pesar de la hora todo está sereno. De repente, sonidos de disparos rompen la quietud de la noche. En un carro amparado por la velocidad, la noche y el armamento, pasan disparando a cada una de las patrullas. Son escopetas, machetes, y pistolas de los vecinos contra fusiles de asalto, mini-uzis y granadas, de los criminales.

La seguridad y la violencia son los temas principales de estas elecciones generales 2007, en donde cada candidato ha ofrecido combatirla con resultados positivos. Pero esta gente lo que necesita no son propuestas, sino soluciones, ya que la situación se encuentra llegando al punto de ebullición.

«Pasa todas las noches, especialmente los viernes y sábados, y aquí­ nos defendemos como podemos» relata un vecino. La noche cae, es hora de salir otra vez, parece tranquila la noche, pero los depredadores siempre salen, a ver si regresamos, a ver cómo nos va…