A la sombra de Lady Di


La mayorí­a de las novias pasan apuros para adaptarse a una nueva familia, como posiblemente le ocurra a Kate Middleton aunque en una situación muy especial: la «abuelita» es la reina Isabel II, el suegro es el prí­ncipe Carlos, con reputación de avinagrado y, lo más difí­cil, siempre será comparada con la finada princesa Di.

Por GREGORY KATZ y GILLIAN SMITH

Nadie puede estar a la altura de un difunto, y Middleton estará compitiendo con el recuerdo de una de las mujeres más conocidas del siglo XX.

«Ese es un legado difí­cil de enaltecer, y me compadezco de la pobre chica», dijo Elsie Andrews, una enfermera retirada, al sopesar el futuro de Middleton con su prometido, el prí­ncipe Guillermo.

Planteó que Kate no debe ser juzgada tomando a «Diana como parámetro» sino que debe permitirse que «haga su propio revuelo» y encuentre su propio camino en el laberinto real luego de la boda.

Sin embargo, la presencia imponente de Diana fue innegable en el memorable dí­a en que Middleton y Guillermo, ambos de 28 años, anunciaron su compromiso, y en gran medida lo fue porque el prí­ncipe decidió entregarle a su prometida el espectacular anillo de compromiso de su madre, una sortija de diamante y zafiro.

Guillermo se conmovió al mencionar ese dí­a que la entrega del anillo era una manera de darle a su difunda madre una presencia en la boda. Middleton habló entonces públicamente de Diana por primera vez y la describió como un ejemplo.

La mayorí­a de los anillos de compromiso, por supuesto, tienen una menor carga emocional. Una honda interrogante en el aire es si la espléndida sortija en el dedo de Middleton terminarí­a por atosigarla como un recuerdo inestimable de las expectativas insufriblemente altas que enfrente cuando se calce las zapatillas de cristal de Diana al casarse con un heredero al trono.

Acaso también surge la duda de si Middleton podrá labrarse su propio sendero en la representación de su papel en la realeza o %u2014como Diana%u2014 será aplastada por la soledad y la presión de ser una princesa de la vida real.

Mientras Middleton busca su lugar, se encontrará entrando de golpe en la leyenda de Diana a cada momento y circunstancia.

Por ejemplo, el encanto que fascina. Diana bailó con John Travolta en la Casa Blanca, bromeó con Elton John y pasó algunos dí­as de descanso en la Riviera Francesa en yates de lujo mientras los paparazzi recurrí­an a sus lentes de aumento con la intención de captarla tomando baños de sol.

También surge el estilo. Los conjuntos que vestí­a Diana con el sello de Versace, Galliano, Dior, Valentino y otros diseñadores emblemáticos la convirtieron en un faro de la moda con impacto mundial. En parte, su poder seductor provení­a de la manera que su mirada triste y atormentada era encendida por algunas de las joyas más espectaculares del mundo.

No se puede dejar de lado su participación en actos caritativos. Diana rompió el molde real cuando abrazó a ví­ctimas de sida y contribuyó a forjar polí­ticas gubernamentales cuando caminó por terrenos preparados con minas terrestres como parte de una campaña para que fueran prohibidas.

La imagen de Diana 13 años después de su muerte sigue generando un interés ambiguo, con visos positivos y negativos. Todo lo que Diana hizo era público y notorio.

«Creo que sin duda alguna es una carga para Kate», dijo Susan Lee, columnista del periódico Liverpool Echo que ha escrito ampliamente sobre la realeza.

«Diana era la mujer más fotografiada de la época. … cambió la manera que en vemos a la realeza, y fue muy accesible, hablaba con la gente común, y la gente sentí­a que podí­a hablar con ella. Le dio carácter humano a la realeza por primera vez».

Todas las presiones que una joven novia enfrenta serán magnificadas en cuanto a Middleton.

«Para cualquier mujer es difí­cil ingresar casada a una familia para honrar el legado de la suegra, o incluso para únicamente recibir su aprobación», describió Ann Buchanan, directora del Centro de Investigación sobre Padres e Hijos, de la Universidad de Oxford.

«Pero Kate es ella misma y no necesita seguir directamente las huellas de Diana. Ha desarrollado su propia identidad, que es muy diferente a la de Diana, y creo que esto le ayudará en el largo plazo».