A la segunda vuelta


Al momento de escribir esta columna los resultados finales de la contienda electoral aún no se han dado a conocer, pero los resultados parciales nos confirman que la carrera por la presidencia no termina con la elección del dí­a de ayer domingo, ya que ninguno de los dos principales candidatos habrá de alcanzar la mayorí­a requerida para declararlo ganador. Desde ya, ambos finalistas tendrán que estar preparando su estrategia en ví­a de medirse en la prueba final del 4 de noviembre. Nada marchita tanto los laureles como dormirse sobre ellos. Hay algunos analistas que han opinado que de aquí­ en adelante, tanto ílvaro Colom como Pérez Molina empiezan de cero. No es así­, ambos tienen ya un sustento polí­tico dentro del electorado que se han ganado a pulso a lo largo del proceso. Para empezar, los dos candidatos cuentan con un voto duro y la imagen proyectada en su discurso y personalidad se mantiene flotando en el ambiente.

Guillermo Wilhelm

Está claro que el caudal electoral hasta ahora logrado por cada uno de ellos les resulta insuficiente para ganar las elecciones, de ahí­ lo obligado de detenerse en el camino y llegar a la reflexión, algo fundamental para rediseñar una estrategia que sirva de base para enfrentar de mejor manera esta segunda vuelta. No se pueden esperar mejores resultados haciendo lo mismo, y en estos tipos de competencia las estrategias polí­ticas ocupan un lugar privilegiado, ya que el éxito o fracaso en la lucha por el poder depende de la astucia y la creatividad utilizada. A mi juicio, no son las alianzas lo más importante, sino la renovación de la estrategia y la creación de nuevas tácticas que logren fortalecer y reimpulsar la figura del candidato.

Uno de los aspectos más curiosos de este proceso electoral ha sido la discrepancia en las encuestas, la última de Prensa Libre fue una donde anunció un empate entre los dos punteros, mientras siglo XXI al dí­a siguiente dio a conocer otra donde ílvaro Colom aventaja a Pérez Molina con casi un 8 % de diferencia. Considero que cuando tengamos los resultados finales de esta primera vuelta y no cuadren con los anunciados por uno de estos medios, es indudable que la percepción en la ciudadaní­a será que ha existido una clara manipulación de los datos, e indudablemente este medio escrito saldrá mal parado y perderá un margen importante de confianza y credibilidad dentro de la masa lectora de la población. En este sentido ya se empieza a hablar sobre proponer una ley que contemple el «fraude mediático» para regular la divulgación de las encuestas, ya que este tipo de artimañas solo persigue crear incertidumbre y principalmente inducir el voto de la ciudadaní­a. Está comprobado que la mayorí­a del voto indeciso al final se decide por el candidato que se proyecta como ganador, de ahí­ la razón de la mala intención de manipular desinformando al electorado.

Sin embargo, al final de cuentas lo más importante de este proceso es que los polí­ticos logren escuchar la voz del pueblo guatemalteco, un pueblo que dice ya no más corrupción ni violencia y que además clama por desarrollo y mejores oportunidades. Cambios por demás necesarios que evitarí­an la emigración de nuestros hermanos que huyen a otras tierras a causa del hambre y la falta de oportunidades.