Como parte de un nuevo espíritu de la Policía Nacional Civil, el presidente Otto Pérez Molina les ha extendido una orden que no da lugar a dudas a los jefes de la institución. “No permitiré excusas ni pretextos; solo resultadosâ€, dijo el mandatario a la cúpula policiaca y aprovechó para recordarles que no están en su puesto para quitar dinero a los ciudadanos en mordidas ni para ser prepotentes. El Presidente también afirmó que está interesado en buscarle una solución a la problemática salarial que enfrentan los miembros de las fuerzas de seguridad.
Es sumamente importante recordar que para que sea exitosa la advertencia del mandatario, no se puede dejar la menor duda de que, en efecto, hay consecuencias para quienes no sigan al pie de la letra con las instrucciones que dio. Si alguno de los agentes, oficiales o comisarios de la PNC es parte involucrada en un delito por comisión u omisión, deberá sufrir el castigo correspondiente para que quede claro que las órdenes de este tipo se acatan sin cuestionamientos.
Igualmente, en el caso que las fuerzas de seguridad empiecen a dar un resultado eficiente ante la población como parte de la compartimentación de funciones dentro de las fuerzas de tarea creadas, será importante que con la misma energía se hagan los reconocimientos para todos aquellos que ponen sus vidas en riesgo para cumplir con su deber de dar seguridad a los ciudadanos.
Pero el reto principal es para Pérez Molina. Esta misma advertencia que les hizo a los Comisarios de la Policía Nacional Civil, la debe hacer a los médicos de Salud Pública, inspectores de Educación, ingenieros del MICIVI y en general a todo funcionario y empleado público e, incluso, a su mismo gabinete.
Es totalmente injusto generalizar porque hay ejemplos de servidores públicos que por vocación mantienen ese compromiso y entrega fiel al puesto por el que están siendo remunerados. Pero, en su mayoría, lo fácil ha sido el acomodo en las excusas y pretextos de los que hoy están siendo advertidos en la cúpula de la PNC.
Puede ser que Pérez esté haciendo el traslado del mandato ciudadano que él mismo recibió. Ojalá el Presidente se sienta identificado con esa política para que desde su despacho, la política de “no excusas ni pretextos†sea la que se refleje en la actividad pública.
Sin embargo, insistimos, el peso que se le dé será en la observancia y posteriores decisiones contra cualquiera que no se someta al pedido. Si lo que sucede es que escuchan al Presidente como oír llover y siguen prácticas ilegales e indiferencia dentro de las fuerzas de seguridad, nadie pondrá atención a las órdenes que en el futuro emita. Si por el contrario, no se deja duda de la severidad y determinación de cumplir con su advertencia, otro será el cantar.
Minutero:
Cambiar la mentalidad
que tienen los funcionarios
es de gran necesidad
para mejorar escenarios