La campaña electoral de la segunda vuelta se caracterizó por dos cosas: una, las campañas negras y la violencia imperante y dos, la multiplicidad de ofrecimientos hechos por los candidatos a cada uno de los sectores con los que se reunían y que condicionaban su voto a cambio de obtener alguna atención del nuevo gobierno.
Ahora ya pasó esa fase de los ofrecimientos políticos, al quedar electo como nuevo presidente el ingeniero ílvaro Colom, sobre quien recaerá directamente el cumplimiento de las promesas hechas.
Fundamentalmente las necesidades más importantes para la población se centran en dos aspectos: la seguridad y el combate a la pobreza. Ya el presidente electo en sus primeras declaraciones ha dicho que tiene ya diseñadas estrategias específicas para cada tema.
Considero que en estos meses que faltan para que asuma el cargo es más importante empezar a coordinar con el actual gobierno las medidas preventivas y punitivas que deben adoptarse inmediatamente en el caso de la inseguridad en todo el país que engloba el combate a las maras y al crimen organizado empezando por el narcotráfico, aunque también son tareas pendientes en esta área el combate a la corrupción, el tráfico de influencias, la impunidad, y recomponer radicalmente el sistema de justicia del país que comprenden la PNC, el MP y el OJ, tareas que deben implementarse en el mediano plazo.
Debe comprenderse que muchos guatemaltecos, no sé si por ingenuos o por costumbre, guardan muchas expectativas frente a un nuevo gobernante y por ende frente a un nuevo gobierno y al final resultan decepcionados, bastando para ello echar una mirada al pasado cercano y reciente de nuestra «era democrática», iniciada en el 1986 y que lamentablemente ha dejado mal parada a la democracia y con un sabor amargo de boca en los guatemaltecos.
Es necesario que el mandatario electo se rodee de un buen equipo honesto y trabajador y que no vaya a cometer el mismo error de Berger que ante nuevos nombramientos de altos funcionarios, el «currículo» que daba a conocer para realizar tal acción era que se trataba de «gente de su confianza», cuando es el pueblo el que realmente debe tener esa confianza.
Aparentemente el ingeniero Colom ha manifestado que su preocupación fundamental es cumplir las promesas hechas y que en los primeros meses de su gobierno se «verán cambios importantes». Ojalá y así sea, porque entonces, si vemos esos primeros resultados positivos, todos estaremos como ciudadanos, en la mejor disposición de colaborar con sus acciones, que no implica por supuesto, tener un empleo público como ocurre con un ex candidato a quien tenía en un alto sitial pero que ya estaba preocupado porque el 5 de noviembre, un día después de la elección, Colom aún no lo había llamado para darle su hueso. Aparte es querer ser oportunista y aparte es hacer una reingeniería en la administración pública para que esa se convierta en servidora pública como realmente debe ser…