«Para tener una verdadera participación… es necesario, primero, realizar conquistas económicas».
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Guatemala jamás ha sido ajena al desarrollo histórico de la sociedad humana mundial, y, por lo tanto, toda esa historia se ve reflejada en la posición de las mujeres en el presente.
En nuestro país, primero se ha buscado instalar el techo y no fundir las bases, como corresponde para construir una casa. Todas y cada una de las actividades de una sociedad se desarrollan sobre una base económica; y las políticas que se echan a andar solamente son el reflejo de lo que en aquella se desenvuelve.
Por lo tanto en Guatemala, antes de buscar una participación política es necesario que el género femenino se desenvuelva, prioritariamente, en la esfera económica. Pero no basta con tener una participación femenina en el círculo económico solamente en maquilas, de dependientes de mostrador, de meseras con minifaldas o pantalones cortos, y/o como edecanes de atractivo turístico.
Es imprescindible, por lo tanto, que para que podamos tener mujeres dirigiendo el papel del Estado, primero se democratice la educación, y así poder tener más y mejores mujeres en puestos directivos orquestando las políticas de desarrollo. No obstante, lo anterior, se necesita dejar de subvaluar el valor de la fuerza de trabajo femenina; para que pueda equiparse en sus capacidades con los hombres.
Más que felicitar en este día, quiero motivar a cada mujer consciente de su posición en nuestra sociedad, a llevar un mensaje de equidad al resto para que cada una de aquellas mujeres que solas han tenido que llevar adelante a sus hijos e hijas, pagar el colegio o los útiles escolares, para que aquellas que por las mañanas se les ve correr para no llegar tarde a la maquila, para que aquellas que hacen las tortillas que comemos en cada tiempo, para que aquellas que en el Día del Padre dicen a sus hijos e hijas: «Yo soy tu mamá y tu papá», para que aquellas que no han tenido otra opción que hacer de su cuerpo una mercancía, y por supuesto para que también aquellas que tienen preferencia sexual diferente, puedan conocer y luchar por el valor que cada una tiene verdaderamente en la sociedad y pueda desempeñarlo como corresponde.
El desarrollo verdadero de la sociedad se traduce en la mayor libertad de las decisiones de las mujeres, pero para tener una verdadera participación, como cité antes, es necesario, primero, realizar conquistas económicas.
Esperamos algún día ver mujeres celebrando una misa, y entonces cuando eso suceda, sabremos, con toda seguridad, que todo habrá cambiado.