Sacar lo mejor o lo peor de nosotros


edit-gonzalez

Yo quiero cambiar, para cambiar lo que no quiero, Ricardo Arjona

Una noticia alarmante, dolorosa ha dado la vuelta al mundo esta semana. La muerte de más de 350 personas recluidas en un penal en Honduras.

Edith González

 


Y la hace más terrible ante los antecedentes  en que perecieron  igualmente muchos reclusos.

El gobierno guatemalteco no podía dejar pasar esta situación  sin prestar ayuda, por lo que  el Instituto Nacional de Ciencias Forenses, Inacif,  bajo la dirección de la doctora Miriam de Monroy,  envío una  unidad móvil y 24 profesionales para  atender la emergencia. Lo que permitirá que las familias  de esas personas puedan  darles sepultura.

Muchos pensarán que quizás es una oportunidad que ellos no les brindaron a sus víctimas, por lo que estaban recluidos, y seguramente tengan razón, pero es verdaderamente lamentable escuchar  comentarios no sólo  congratulándose ante  la situación, sino  casi implorando que lo mismo ocurra en nuestro país.

Lo que me hace preguntarme ¿en qué nos hemos convertido?  Y sí, yo he sido víctima de muchas circunstancias adversas, pero ello no me da derecho de  pensar como los victimarios y convertirme en uno.  Estas opiniones vertidas sólo nos muestran el deterioro social que hemos sufrido a lo largo de los años.

Las personas que están detenidas cometieron crímenes contra la sociedad, y deben pagar la pena impuesta por las leyes. Y ante el mayor número de daños y su gravedad y el mayor número de delincuentes, es preciso que nos analicemos y concienzudamente pensemos  cómo estamos colaborando a su formación: cuidamos de nuestra familia, damos buenos ejemplos, atendemos a nuestros hijos, pagamos impuestos para proveerles de educación, salud y empleo o permitimos y participamos del deterioro  social, de la corrupción económica y moral viviendo bajo la ley de “sálvese  quien pueda”. Los Estados y los gobernantes, son responsables de su gente y si en lugar de escuelas  se deben construir cárceles algo no está funcionando bien. ¿En qué estamos colaborando  o dejamos de hacerlo para que esto ocurra?

El presidente Pérez Molina, ofrece un cambio, si  nos atrevemos, debemos aceptar  que no podemos seguir  haciendo las cosas igual, pues dará los mismos resultados, y cambiar. “Cambiar, para cambiar lo que no queremos”, de lo contrario, podemos seguir  viviendo igual, quejándonos de la falta de todo y de lo mal que estamos.  Cambiar significa tomar conciencia de mis obligaciones, no sólo de mis derechos,  pensar diferente, actuar de otra manera y considerar cuánto mis acciones dañan a los demás.