Narcotráfico y el embargo militar de EE. UU.


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Luego de que fuera abordado por una reportera nuestra respecto a un trabajo realizado en este medio acerca de la despenalización de las drogas, el presidente Otto Pérez anunció que tiene una iniciativa de despenalización de las mismas que presentaría en la próxima reunión regional de mandatarios.

Pedro Pablo Marroquín Pérez
pmarroquin@lahora.com.gt

 


El domingo en la noche en un comunicado la Embajada de los Estados Unidos, en menos de 48 horas después de lanzada la inquietud por el gobernante guatemalteco, ratificó su postura de rechazo a siquiera discutir la iniciativa argumentando que tales medidas muestran que nuestro problema compartido de la droga es una gran amenaza a la salud pública y a la seguridad, dice el comunicado.

Ayer el Presidente de El Salvador, al salir de la reunión con Otto Pérez Molina en Casa Presidencial, dijo que apoyaba la idea de poner sobre la mesa el tema para provocar una discusión seria del problema, pero cuando llegó a El Salvador probablemente tiene una esposa como Sandra Torres o recibió el mismo jalón de orejas de la embajada americana, pero el caso es que cambió su postura según una agencia internacional de noticias.

Lo que no podemos perder de vista es que el narcotráfico ha traído a nuestros países demasiados problemas que se han venido a sumar al debilitamiento que teóricos y prácticos han hecho del Estado y sus instituciones y le dejaron servida la mesa a un narcotráfico que teniendo cultura de poder, capacidad operativa y de fuego, encuentra en países como los de Guatemala un paraíso.

Debemos reconocer que como país podemos y debemos hacer más en el fortalecimiento de las instituciones y ello es algo que ha sido nuestra entera y total culpa, pero no se puede comparar con el problema que nos genera la demanda de estupefacientes en Estados Unidos.

Y llama la atención ver cómo los americanos se siguen pintando de cuerpo entero con una política exterior de doble rasero para tratar las cosas dependiendo de la forma en que afecte a sus intereses. Quieren andar por el mundo limitando las dictaduras y las violaciones a los derechos, cuando ellos mismos se sirven de regímenes totalitarios cuando les convienen y limitan a sus no aliados a hacer una reclamación legítima de territorio en lo que consiste una clara violación a los derechos de un pueblo, por ejemplo.

Estados Unidos dice que el año pasado nos dio $220 millones, pero sería bueno que enumeraran cómo, a quién y cuándo. Debemos reconocer que como país y sociedad estamos obligados a cerrar filas con el tema del narcotráfico que al final del día, le da de comer a mucha más gente de la que uno cree, porque la adquisición que hacen de bienes y servicios siempre es apetecible para cualquier persona, aunque ello represente un resquebrajamiento moral de los principios y valores. Tema pasado de moda en nuestro país.

Dado que Washington plantea la necesidad de tomar otras medidas y trabajar de la mano con la región para una solución integral al problema, convendría que nos levantaran el embargo para la venta de equipo militar, el cual fue dispuesto en época del conflicto armado interno por las violaciones a derechos humanos que ocurrían con mayor frecuencia y escala en el pasado.

Sucede que como todo en la vida, el papel aguanta con muchas cosas, pero son los hechos los que nos darán la pauta de que tan comprometido está Estados Unidos con Guatemala, para que más temprano que tarde podamos siquiera tener más y mejores herramientas para poder enfrentar a los narcos en el país.

La justicia del país no mueve un dedo sin la orden de la DEA para entrarle a los grandes narcos y eso es un apoyo que debemos reconocer, pero el negocio del narcotráfico es una industria tan bien estructurada que solo agarramos capos, pero el negocio, las tácticas, lineamientos, rutas, contactos y estructuras siguen intactas.

Por lo tanto, requerimos más y de allí la idea de despenalizar la droga es una alternativa que ahora Washington no está dispuesto a siquiera discutir, pero el levantamiento del embargo militar puede ser una buena muestra de cuán comprometido está Estados Unidos para que combatamos el trasiego de la droga que con mucha demanda se consume allá.