Las incongruencias mediáticas


GLADYS_MONTERROSO

“Para destruir un error hace falta más tiempo que para darle vida”

Gustave Le Bon

Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es

 


Me ha dado pena ajena, leer en varias ocasiones  al ingeniero José Rubén Zamora acusando a diestra y siniestra,  desprestigiando sin derecho de respuesta, sé muy bien que el hecho de escribir sobre el dueño de un medio de comunicación es delicado, pero nadie es infalible, como ser humano. Y es un derecho universal, consagrado en la Carta Magna en su artículo 44 que: “El interés social prevalece sobre el interés particular”, la libertad de expresión, tiene sus límites, y estos se encuentran, en el respeto hacia los que no tienen los medios de defensa mediáticos.

Veamos: el ingeniero, escribió, el lunes un artículo dedicado al Presidente, criticando las designaciones a los puestos públicos que ha llevado a cabo, llamando sin justificarlo, escoria, comodidad, confianza, y servilistas  a la mayoría de los funcionarios recién nombrados, sin embargo se contradice en sus acciones por lo siguiente:

Por decisión propia, da a conocer el nombre de los accionistas de elPeriódico, entre los que menciona el nombre del actual Presidente, y el del padre de Manuel Baldizón, argumentando que Baldizón es capaz de hostigar y hacer explotar al más paciente, afirmando que, él mismo  le envió un mensaje donde platicarían después del 16 de enero, aunque no mencionó que lo hubiera hostigado a él personalmente, pero ese no es el problema, él declara que el medio que dirige, ha sido verdugo de muchos personajes, situación que no es del todo cierta, y aclara que el actual Presidente no le pidió favor alguno, sin embargo en la publicación misma, confirma haber tenido pláticas más allá de lo puramente personal, con OPM, semanas antes de la segunda vuelta, incluso tres días antes de ganar la elección, se deduce que no se reunieron para platicar de sus vidas privadas, ni de amistades en común.

Haciendo un estudio sobre las “noticias” publicadas por elPeriódico de los meses correspondientes a septiembre, octubre, y noviembre del año 2011, en el mes de septiembre publicaron 30 noticias sobre OPM y el PP, 32 en octubre y 5 antes de la segunda vuelta electoral, de las 67 noticias, 4 fueron negativas para el PP y OPM, 10 se desarrollaron en relación a los dos partidos en contienda, o sea 57 fueron positivas para el PP y OPM,  asimismo desde el 7 de noviembre del 2011 hasta el 12 de febrero, en la edición electrónica del mismo diario, tuvo cobertura el video que anunciaba el triunfo del PP en las elecciones del 6 de noviembre.

Con toda esa difusión por parte de los dueños de elPeriódico, sin tomar en cuenta a los articulistas, la verdad OPM, no tenía que pedir nada a José Rubén Zamora, se asume que toda la propaganda disfrazada de noticia fue decisión de los directores del medio.

La situación que me llama más la atención es la aceptación de la comunicación que ambos personajes mantuvieran, como lo indica el propio JRZ, y que la misma versó sobre temas de gobierno, no como amigos o conocidos, ya que Zamora no define su relación con el actual Presidente.

Mi sorpresa, más que otra sensación gira alrededor del artículo escrito por JRZ, atacando, con fundamento subjetivo, más sin pruebas los nombramientos realizados, pero más aún las denuncias efectuadas, siempre en la misma ruta.

Los tribunales mediáticos, como el “YO ACUSO”, pero no  quiero, o no me atrevo a presentarme al MP o a tribunales a hacer efectiva mi acusación por la vía que la ley ordena,  pero si levanto mi dedo acusador, y lanzo mis dardos, exijo justicia, y no hago nada para llegar a ella, porque mi justicia ya la conseguí, yo soy juez y parte, sin derecho de apelación, casación o amparo, son parte del pan nuestro de cada día.

No señores, así no deben funcionar las instituciones, como algunos medios, en pleno siglo XXI, cuando los medios de comunicación deben ser verdaderos baluartes de la libertad de expresión, y cuando existe una autodepuración mundial, en Guatemala no podemos seguir opinando, y señalando a nuestro sabor y antojo, simplemente porque lo digo yo, y yo soy dueño o dueña de la verdad, acá nadie es dueño o dueña de la misma, menos aun cuando se trata de una verdad subjetiva, siendo más delicado, cuando del propietario de un medio de comunicación serio de trata, considero que se debe ser más congruente, entre lo que se informa, y la realidad, yo personalmente siempre he admirado la valentía de JRZ, pero es un ser humano como cualquier otro, y comete errores, el hecho de ser el propietario de un medio importante, lo califica en una posición superior, a otros personajes del medio, por lo que debe ser más  racional, cuidadoso, y objetivo con los artículos que publica, y en la forma de su presentación, ya que  todos y todas tenemos techos de vidrio, y él no es la excepción a la regla.

Por si no lo recuerda le realizaron una auditoría, auditores fiscales de la SAT, estableciendo que  adeudaba al fisco Q7 millones, pero siendo Abadío, Superintendente de la SAT, cometió un error, lo hizo público, situación que según el artículo 24 de la Constitución, invalida la prueba recabada, aunque sea verídica, lo cual fue aprovechado hábilmente por los abogados de JRZ, quien presentó un Amparo, e invalidó las pruebas,  naturalmente ganó el Amparo, y en Derecho estaba, pero esto no significa que la deuda no existiera, y que en tribunales se haya probado que los impuestos se hubieran pagado, en el tiempo y forma debido, lo escribo porque no solamente conocí el caso de cerca, sino porque lo utilizo como ejemplo en mis clases, ya que no  tengo ningún empacho de hacerlo, no soy juez, ni parte del mismo, es cosa juzgada, y es un excelente ejemplo de lo que un funcionario público no debe hacer, esto no significa que se haya probado la inexistencia del adeudo.

Valga el ejemplo anterior para que meditemos quiénes somos, y qué calidad ética tenemos para acusar mediáticamente a cuanto gato como él lo menciona no nos caiga bien, o se nos ocurra, CONSIDERO QUE LA ÉTICA,  DEBE PREVALECER SOBRE CUALQUIER ASPECTO EMOCIONAL, O RACIONAL QUE VIVAMOS.