Irán a la caza de modelos


Velo. Las mujeres en Irán deberán estar más al pendiente de los velos para no tener problemas con la policí­a.

Un coche de la policí­a iraní­ se detiene un buen dí­a haciendo rechinar los neumáticos en medio de un enorme atasco en Teherán y sus pasajeros bajan para controlar a los viajeros, a la caza de «modelos» que desafí­an la ley del velo islámico.


«Â¡Por el amor de Dios, no tomen fotos!», grita una madre cuya hija acaba de ser inmovilizada por un policí­a porque su velo no cubre todo su cabello.

Esta redada en el barrio de Shahrak-e Gharb forma parte de una campaña contra las mujeres que no vistan el velo con decoro, para «guiarlas» y ayudarlas a respetar mejor el código de la vestimenta islámica, que obliga a tapar los cabellos y esconder las formas. Así­ lo avisó el general Esmail Ahmadi-Moghadam.

«Cuando detenemos un coche, pedimos cortesmente a las mujeres que se ajusten el velo. Si nos hacen caso, las dejamos partir», explica el cabo Habib Mohammad.

«Pero si una mujer empieza a protestar, le pedimos los papeles del coche, y la llevamos a la comisarí­a», agrega.

Estas ofensivas son frecuentes con la llegada del verano. Pero esta vez parece más seria ya que los abrigos se llevan cada vez más cortos y se descuidan los velos.

El valor de algunas mujeres que exhiben su cabellera a través de velos ligeros y translúcidos, que enseñan los tobillos y resaltan su silueta con sobretodos ajustados ha indignado a los conservadores, que cuentan con el apoyo de cierta prensa.

«La situación actual es una vergí¼enza para el gobierno islámico. Un hombre que ve a las modelos en la calle ya no presta atención a su esposa a su vuelta a casa, lo que destruye los cimientos de la familia», declara Mohammad Taghi Rahbar, un diputado conservador citado por la prensa.

Cuando el conservador Mahmud Ahmadinejad fue elegido presidente en junio de 2005 todo el mundo esperaba una polí­tica más rí­gida y severa en cuestiones morales, principalmente en lo concerniente a los atuendos de las mujeres, pero en realidad no ha cambiado nada.

Sin embargo la nueva campaña policial parece contar con el beneplácito de la presidencia, pues uno de sus asesores ha felicitado al jefe de los servicios de seguridad por su iniciativa.

«Constato que sus fuerzas han entrado en acción contra esta invasión cultural», a la que podemos llamar en su forma más indecente «una OTAN cultural», escribió en su mensaje de felicitaciones Mehdi Kalhor.

En la calle la campaña suscita polémica.

«No es un buen plan. ¿Por qué habrí­an de ocuparse de lo que se pone la gente?» Su presencia en la calle aumenta el estrés», afirma una joven que prefiere no dar su nombre.

«Si quieren luchar contra el vicio, ¿por qué autorizan la importación de esas prendas en Irán?», se pregunta un comerciante.

«Han detenido a mi hija en la avenida Jordan. Iba con su amiga en su coche», se queja un hombre barbudo.

«Las detuvieron por unos cuantos cabellos que sobresalí­an (…) Hay que tratar a los estudiantes con más delicadeza, si los molestan demasiado se marcharán de Irán», agrega.