¿Saben los padres de familia en qué condiciones viajan sus hijos todos los días al colegio? Debido al amplio espectro de condiciones es difícil precisar una respuesta para esa interrogante, pero lo que sí se puede afirmar es que una gran cantidad de estudiantes utiliza transportes escolares que no alcanzan los estándares mínimos de seguridad, operan sin la supervisión de las autoridades y no garantizan su integridad. ¿Quién tiene la responsabilidad de esta situación?
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Roxana Berduo sabe que su hijo no está seguro en el transporte que lo lleva todos los días al colegio. “Es un microbús viejísimo, quizá de modelo 84, que antes funcionó como transporte para turistas. Ahora los niños van todos en un mismo sillón y no tienen seguridad; en cualquier momento puede ocurrir un accidente y es casi seguro que se golpean”, explica.
En ocasiones, “ese bus se ha quedado tirado –varado–, con los niños dentro por problemas mecánicos” y Roxana, quien trabaja a tiempo completo, se entera hasta muy tarde de lo sucedido. “De verdad me preocupa lo que le pueda pasar a mi hijo, pero no tengo más opciones y por eso necesito ese servicio”.
Aunque la Municipalidad de Guatemala intenta mantener un estricto control sobre el transporte escolar, no puede vigilar plenamente el funcionamiento de todos los prestadores del servicio, como ocurre en el caso de Roxana.
Una de las principales complicaciones para la vigilancia municipal se observa en los automóviles particulares, como microbuses y paneles, que no tienen un distintivo que les identifique como transporte de escolares y por ende, pasan desapercibidos en los controles de las autoridades.
Berduo sabe que el servicio de bus que contrató por segundo año consecutivo para el servicio de su hijo no cuenta con un permiso municipal y hasta ahora no ha pasado por las verificaciones de la Entidad Metropolitana Reguladora de Transporte y Tránsito (Emetra), pues tiene los vidrios polarizados y un agente de tránsito difícilmente notaría sus fines.
Porque ese no es un caso aislado, se estima la existencia de una importante cantidad de transportes escolares que funcionan sin las regulaciones ni controles de la Municipalidad, y que no garantizan la seguridad de sus pasajeros.
La Hora constató esta situación en al menos seis colegios de diferentes zonas de la capital, aunque el problema realmente se extiende a muchos otros centros educativos de distintas áreas dentro y fuera de la Ciudad de Guatemala.
“Es muy difícil realizar operativos (…) tenemos que encontrar una unidad que está prestando el servicio sin autorización” y, además, eso tiene implicaciones negativas para los estudiantes, como suspenderles el servicio contratado, reconoce Carlos Sandoval, portavoz de la Municipalidad de Guatemala.
Incluso, los buses que se encuentran registrados no siempre pasan por los controles de Emetra, pues más del 50 por ciento de los mil 729 transportes convocados a un revisión de rutina no acudieron a la última jornada obligatoria realizada por Emetra para inspeccionar las condiciones generales de las unidades.
Sandoval explica que Emetra cumple con la función de supervisar y autorizar los servicios de transporte escolar, aunque considera que la principal responsabilidad corre por cuenta de los establecimientos educativos.
“Los padres tienen que exigirle a los colegios, y los colegios tienen que exigirle a los pilotos que estén registrados para prestar un buen servicio” y que “realicen el chequeo de la maquinaria constantemente, en una forma periódica para llevar este control”, señala.
“Aunque la persona sea individual o no tenga una empresa grande de servicio”, debe acudir a Emetra para su registro y supervisión rutinaria, sentencia Sandoval.
RESPONSABILIDADES
Semanas atrás, el autobús de un reconocido colegio sufrió un accidente en bulevar Vista Hermosa y 17 avenida de la zona 15 capitalina; varios estudiantes fueron trasladados a centros asistenciales por sufrir heridas en la colisión.
Los cuerpos de socorro explicaron que un desperfecto mecánico había causado el accidente; dos postes del tendido eléctrico fueron derribados en el suceso y el autobús quedó seriamente dañado.
Los accidentes que involucran a los buses escolares son frecuentes, así como los reportes de desperfectos mecánicos que sufren en “horas pico” del tránsito capitalino.
La Hora estableció contacto por la vía del Twitter con Grace Blanco, madre de familia, quien considera que su hijo viaja seguro en su bus escolar –que cuenta con los permisos municipales–, pues hasta ahora no ha tenido inconvenientes y tampoco ha sufrido accidentes en su recorrido diario de regreso a casa.
Sin embargo, no conoce la situación de la unidad de transporte; se le consultaron detalles sobre el bus y si alguna vez había viajado en él, y ambas respuestas fueron negativas.
“Prometo ir mañana a revisarle hasta las llantas al bus, uno es demasiado confiado…”, concluyó.
En ese sentido, Sandoval explica que los padres de familia pueden incidir en los pilotos del transporte escolar, para mejorar la calidad del servicio y exigir que garanticen la seguridad de los estudiantes en sus recorridos diarios.
En la última inspección, “autoridades de Emetra verificaron el buen estado de los asientos de los buses, que los vidrios no estuvieran polarizados, puertas, frenos, parabrisas, pintura, carrocería, llantas, parachoques, escape, escalera y bocinas”, refiere una noticia del portal Muniguate.com
Pero “los colaboradores de la PMT no se pueden meter debajo del vehículo; no se puede hacer un chequeo mecánico”, aclara el Portavoz municipal, al ser consultado sobre la necesidad de realizar una revisión a profundidad del estado de los automotores.
EL PRECIO DE LA SEGURIDAD
Alejandra Gallegos cree que la seguridad de sus hijos no tiene precio, aunque realmente sí lo tiene, y por eso tiene que pagar un costoso servicio de transporte escolar.
“El primer día de clases los padres pudimos subirnos al bus y conocer exactamente en qué lugar se iban a sentar nuestros hijos. Ahora conocemos bien al piloto, la monitora –sobrecargo– y tenemos todos sus datos por sí llegase a pasar algo”, comenta.
“Definitivamente puedo estar tranquila porque los buses del colegio están monitoreados con un sistema de GPS y todo el funcionamiento es muy ordenado”, explica.
Sin embargo, considera que una cuota mensual superior a los Q500 es “exagerada” y representa una inversión de peso en su presupuesto. “Incluso, creo que el sistema es injusto, porque si solo pido el transporte de ida, no me cobran la mitad de la cuota, sino un poco más”.
Nidia Aguilar, defensora de la Niñez de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos, considera que independientemente del costo del servicio, siempre se debe garantizar la seguridad e integridad de los estudiantes en el transporte.
“Creo que se debe pedir que los pilotos que trasladan a los niños sean personas responsables, con experiencia, gente honorable, porque son vidas humanas las que llevan a su cargo”, señala.
Por otro lado, lo que también es deseable “es que en los buses siempre vaya un monitor del colegio; en algunos va algún maestro en otros va un maestro auxiliar o alguien del colegio”.
Según la entrevistada, también los colegios deben estar conscientes de la complicada situación vial y dar una oportunidad a los conductores cuando se suscitan hechos inesperados, pues la presión que ejercen normalmente provoca que los conductores manejen más rápido y se expongan a riesgos.
“El tráfico no depende de los pilotos. Si se encuentra con un accidente o un carro se queda parado, el piloto empieza con la angustia de que debe estar temprano en el colegio (…) también creo que las autoridades del colegio (deben) considerar cuando tengan algún incidente en el camino y lo constaten, porque no siempre una llegada tarde depende del piloto, esto va a evitar que el piloto vaya corriendo”, concluye.
EN HUEHUETENANGO
Liliana de Camposeco, de Huehuetenango, explicó por medio de Twitter su experiencia con el servicio de transporte para su hija.
“Vivo en Huehue. Cambié servicio de bus, pues, mi hija llegaba mareada por culpa del piloto anterior”.
“Manejaba muy rápido, Sin embargo, tenían siempre una auxiliar que cuidaba a los niños lo que el bus actual no tiene”.
“Pero mi hija prefirió cambiarlo, pregunté con algunas mamás y me dieron buena opinión del nuevo servicio, eso me decidió”.
“Aquí la PMT revisa buses y el Departamento de Tránsito de la Muni supuestamente cheque buses. Hay varios servicios y no sé si todos están en ley”.
“He notado, asimismo, que muchos servicios abusan con el espacio y capacidad, los niños van inseguros e incómodos pues llevan demasiados chicos”.
“Tiene sus ventajas también, imagina cuánto combustible se ahorra usando transporte colectivo, las emanaciones de gas… etc.”.