“Hay que decir la verdad, no hablar mucho.” Demócrito
La descomposición social que hemos venido observando y viviendo, desde hace varios años, ha llegado a todos los sectores del país.
licgla@yahoo.es
Es cierto que se ataca a los diputados, a los ministros, a los operadores de justicia, y a muchas esferas de cierto poder. Me gustaría analizar el poder que han acumulado los medios de comunicación y los llamados comunicadores sociales.
Se reconoce –y no existe duda–, a nivel mundial, como Cuarto Poder a la Prensa, en todas sus manifestaciones, y cada día se observa más cómo una noticia o una columna de opinión puede encumbrar o destruir a una persona o grupo social, el mayor problema que observo se encuentra en que en la mayoría de los casos (no todos) corresponde más a intereses personales, de grupo, que al interés social, y en el peor de los casos el económico, el que motiva el encumbrar, empequeñecer, o destruir a alguien, no siempre ser noticia, o que escriban un artículo sobre alguien o algo es lo mejor. Veamos ejemplos más que dignos de un estudio sociológico de la llamada libertad de expresión y de pensamiento:
Sandra Torres y Óscar Berger. ¿Fue totalmente inmaculado el gobierno de Berger? Para nada, existieron bastantes noticias de actos anómalos, pero bastante bien presentadas, y ningún articulista se pronunció ni denuncio ni se rasgó las vestiduras, existió un silencio cómplice; en el caso de Sandra Torres, que no gobernó, pero que se apropió de funciones que no le estaban ni prohibidas ni permitidas, fue tanta la hostilidad en relación a su persona que crearon los medios y los articulistas que la convirtieron en un ser odiado ¿O temido?
Rosenberg y Castresana. ¿Realmente planificó su suicidio Rodrigo Rosenberg? A mi criterio no; siendo un abogado con suficiente experiencia, no les hubiera otorgado un mandato a sus hijos, les hubiera dejado en compraventa sus bienes, para evitar conflictos. Y después de todo, el show mediático de Castresana; hoy a los Valdés Paiz no les han podido demostrar su culpabilidad, la CICIG fuera del proceso, Rosenberg muerto, Castresana tranquilo en España, y el estiércol que muchos sin merecerlo recibieron, queda como parte de la historia.
Berger, Giammattei y Figueroa. ¿Quién giraba las órdenes en el famoso caso Pavoncito? Naturalmente Giammattei, con la autorización de Berger; pero, ¿a quiénes los medios de comunicación tildaron de asesinos? Solamente a Figueroa y a Giammattei, quien hasta fue candidato presidencial, aunque después haya quedado ligado nuevamente al proceso. La línea de mando en este y otros casos análogos viene desde el mismo Presidente; él, de acuerdo con la Constitución, es el Jefe del Ejecutivo (el Presidente). Sin embargo acá solamente se acusa a los mandos medios, cuando la responsabilidad es de todos.
Sylvia Gereda y Manuel Baldizón. La respeto a ella como mujer de temple, pero los ataques virulentos de ella y sus compañeros, no solo de elPeriódico, aunque este medio ha sido tan azuzador, que generó una animadversión, que se contagió a otros medios con sus ataques, muchas (demasiadas, diría yo) veces sin fundamento a Baldizón, que llenaron páginas sobre él, hasta el punto de haber aceptado el mismo elPeriódico que había sido un fenómeno en términos electorales, en su edición del domingo 18 de diciembre. ¿Qué pasó con Sylvia Gereda? Renunció al medio del que fue fundadora.
Sirvan estos cuatro ejemplos del poder destructivo o favorable del bien llamado Cuarto Poder, que sin regulación alguna, y muchas veces sin información veraz, por medio de rumores, y sin derecho a defensa, destruyen, por intereses personales, a personas, grupos, la honorabilidad de los mismos.
Es muy comentado, aunque ni me consta, menos he indagado que existen directores, reporteros y articulistas que reciben salarios, bonos, compensaciones, o como se les quiera llamar por alinearse a determinada corriente, esto no me lo estoy inventando, es del dominio público, ahora mi pregunta es la siguiente: ¿Puede el director, jefe, reportero, comunicador, articulista de cualquier medio de comunicación responder a intereses particulares o subjetivos en aras de la soberana libertad de expresión? A mi criterio no existen derechos sin límites, desde que existe un derecho, sea este legal, por costumbre, o tácito, asimismo existe un límite a este derecho; el derecho mío termina donde principia el suyo, y viceversa, como un ejemplo simple: el derecho de un conductor, en su libertad de locomoción consagrado en la misma Constitución está limitado por el derecho de vía de otro conductor que por ley la tiene.
Así, uno de los derechos fundamentales del ser humano como lo es el de expresión, tiene su límite, siempre y cuando se respete el derecho de la vida, la intimidad y la dignidad humana del otro sujeto, por lo que no es ético, según mi criterio, que, por medio de noticias, reportajes, o artículos poner sobrenombres (apodos), ridiculizar (como llamar payaso), o por medio de noticias y artículos levantar falso testimonio contra cualquier persona; este aspecto tiene dos componentes, uno religioso, establecido en Éxodo 20, se establece como Noveno Mandamiento “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”, y otro eminentemente legal, instituido en los artículos 159 161 y 164 del Código Penal del que solamente transcribiré el último que es el resultado de los anteriormente citados “Hay delito de difamación, cuando las imputaciones constitutivas de calumnia o injuria se hicieren en forma o por medios de divulgación que pueda provocar odio o descrédito, o que menoscaben el honor, la dignidad o el decoro del ofendido, ante la sociedad.”
La pregunta final, ¿si los directores de medios, reporteros, periodistas o articulistas conocen, y tienen información fehaciente de delitos cometidos, por qué no los presentan ante el MP? ¿No están cometiendo el delito de omisión de denuncia?
POR UNA INFORMACIÓN OBJETIVA, SIN SESGOS, Y RESPONDIENDO A LA POBLACIÓN, DEBE REALIZARSE UNA AUTOCRÍTICA EN QUIENES TRASLADAN INFORMACIÓN, PORQUE EL QUE ESTÉ LIBRE DE CULPA QUE LANCE LA PRIMERA PIEDRA. ESPEREMOS QUE NO LES REGRESE.