Irtra, 50 años


Jorge_MARIO_Andrino

Durante media década la magia y la creatividad de un grupo de empresarios, además de su visión de recompensar a sus trabajadores, trajo como producto la creación y posterior ratificación mediante ley, del Instituto de Recreación de los Trabajadores de la Empresa Privada de Guatemala –Irtra–, entidad que tiene características distintas a las que normalmente se conocen en el país, especialmente en cuanto a un liderazgo en su desarrollo que alcanza ahora, un verdadero ejemplo de administración y éxito.

Jorge Mario Andrino Grotewold

 


Recién la semana anterior tuve el gran gusto de asistir al inicio de la celebración de los cincuenta años, en el parque de diversiones ubicado en la Avenida Petapa de la ciudad capital, con el reestreno de su teatro que pasó de ser uno al aire libre a uno techado, con acústica para conciertos y una serie de innovaciones que permitió disfrutar de un verdadero espectáculo, digno de elogio y que no tiene nada que envidiar a los escenarios musicales de Broadway de la actualidad. Quizá el nacionalismo me gana en esta crítica, pero en realidad el show tuvo una buena coreografía, actos de magia y derroche de talento musical guatemalteco, lo que puso a recordar a los más de 500 invitados sobre la historia reciente de la música guatemalteca y con cierta magia, logró que quienes presenciábamos la actividad,  reconociéramos la excelencia con la que tradicionalmente se ha caracterizado al Irtra en estos cincuenta años.

Es de recordar que las motivaciones por las que surgió el Irtra aún se mantienen y han logrado alcanzar a una buena parte de la iniciativa privada, haciendo además un emporio de los parques de diversión, brindando alegría y seguridad a niños y adultos, utilizando ejes que quisiéramos alcanzar en muchos de los escenarios públicos del país como el orden, calidad en sus servicios y buen trato a las personas.  Y tal y como alguna vez escuché de su fundador y representante emérito, Ricardo Castillo, se ha logrado establecer una denominada “cultura Irtra” no sólo a los trabajadores de los parques, sino además de sus visitantes, quienes parecieran reconocer y entender la importancia de tener un comportamiento ejemplar en estas instalaciones.  Ese elemento es meritorio de resaltar, pues existe un reconocimiento nacional, internacional, de sociedad y popular sobre lo bonito de los parques y lo bien administrado que ha sido el Instituto, durante muchos años.

Si es que es posible hacerle alguna crítica al Irtra puede ser que se conoce que algunas entidades, públicas y privadas han deseado ser incluidas para ingresar a sus parques, pero que algunas limitaciones legales y sus respectivas interpretaciones, no ha sido posible extenderlo a otras áreas de trabajadores guatemaltecos, lo que evita que el éxito sea total. Quizá en un futuro, eso pueda ser reconsiderado a nivel legislativo, derivado de la importancia de la recreación para un país tan golpeado como Guatemala, y con ello, manteniendo sus estándares, regulaciones y cultura de servicio estilo Irtra, todo el país pueda beneficiarse de una tan bonita actividad recreativa y orgullo nacional. Felicitaciones Irtra en su 50 aniversario.