Más de 200 personas murieron el sábado en la convulsionada ciudad de Homs cuando las fuerzas sirias lanzaron una aplastante ofensiva con disparos de morteros y artillería, dijeron activistas, en lo que parece el episodio más cruento en el levantamiento contra el régimen del presidente Bashar Assad.
Según los activistas, el ejército sirio lanzó su ataque al filo de las dos de la mañana y causó el desbande de los residentes despavoridos que buscaron refugio en los sótanos.
En Túnez, un funcionario dijo que el gobierno decidió expulsar al embajador sirio en reacción a la «matanza sangrienta» en Homs. Y una fuente de la presidencia, que habló bajo la condición reglamentaria de anonimato, dijo que Túnez no reconocía más al régimen de Assad.
Sirios enfurecidos por la matanza de Homs atacaron las embajadas sirias en Berlín, Londres, Atenas, El Cairo y Kuwait, enfrentándose a guardias y policías. Manifestantes en El Cairo incendiaron parte del edificio de la embajada.
El gobierno sirio negó que hubiese desencadenado el ataque y afirmó que las versiones eran parte de una «campaña histérica» de incitación de grupos armados contra Siria para explotar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ese organismo se prepara a votar un proyecto de resolución que respalda un llamamiento árabe para que Assad deje el poder.
Mientras la situación se deteriora en Siria, naciones occidentales y árabes han intensificado sus esfuerzos en favor de una resolución en la ONU para presionar a Assad. Se programó una votación para el sábado, pero las negociaciones continuaban a último momento mientras Rusia, firme aliado de Siria, indicó que vetará toda exhortación a una transición política en ese país.
En una enérgica advertencia a Washington, el canciller ruso Serguei Lavrov dijo el sábado que si se pone a votación una resolución que no tome en cuenta la opinión rusa solo conducirá a «otro escándalo» en el Consejo de Seguridad.
Horas después de la ofensiva en Homs, fuerzas de seguridad en el suburbio Daraya, de Damasco, dispararon el sábado a una procesión fúnebre por las víctimas de un tiroteo el día anterior y mataron a siete personas, dijeron los activistas.
Hubo indicios de que el ataque a Homs, la tercera ciudad siria, fue en respuesta a medidas de desertores del ejército por afianzar su control de varios vecindarios.
Sobre Siria
Moscú sigue viendo dos problemas de «crucial importancia» en un proyecto de resolución de las Naciones Unidas sobre la violencia en Siria advirtió el sábado el canciller ruso Serguei Lavrov, mientras las democracias occidentales se afanan por evitar un veto del Kremlin en el Consejo de Seguridad.
Lavrov dijo que la resolución plantea muy pocas demandas a los grupos armados de la oposición enfrentados al régimen del presidente Bashar Assad. Agregó que Moscú sigue preocupado por la posibilidad de que prejuzgue el resultado de un diálogo nacional entre las fuerzas políticas de Siria.
Lavrov hizo declaraciones en la Conferencia de Seguridad de Munich horas antes de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reúna para considerar la resolución, y poco antes de entrevistarse con la secretaria de Estado norteamericana Hillary Rodham Clinton durante un descanso de la conferencia.
Preguntada posteriormente si había logrado avances en el encuentro sobre la resolución, Clinton respondió lacónicamente que «trabajamos en ello».
El último borrador de la resolución soluciona «bastantes cosas que son importantes para nosotros», dijo Lavrov. «No menciona sanción alguna y no deja salvedades para una intervención extranjera».
Empero, agregó, siguen pendientes dos temas de «crucial importancia y deben ser modificados si se quiere adoptar la resolución».
Mencionó la «absoluta previsión no realista de que el gobierno de Siria se retiraría de las ciudades y aldeas precisamente cuando los grupos armados se están apoderando de los barrios de esas ciudades y aldeas».
Aclaró el canciller que «no somos amigos o aliados del presidente Assad. Intentamos atenernos a nuestras responsabilidades como miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y por definición el Consejo de Seguridad no se entromete en los asuntos internos de los estados miembros.
«Aunque seguimos preocupados por el imperio de la ley, los derechos humanos y la democracia, no debemos olvidar que el imperio de la ley debe prevalecer igualmente en las relaciones internacionales», dijo Levrov. «Cuando vemos un veto, vemos el funcionamiento de la carta fundacional (de la ONU)», insistió el canciller ruso.
Lavrov había dijo antes en una entrevista transmitida en Rossiya, la televisión estatal rusa, que Moscú había enviado sus enmiendas al proyecto respaldado por occidente. Agregó que Rusia espera que «no prevalezca el sesgo sobre el sentido común».
«Si quieren otro escándalo en el Consejo de Seguridad de la ONU, nosotros no podríamos detenerlos», advirtió Lavrov.
Según la ONU más de 5.400 personas han sido asesinadas en Siria desde marzo. Cientos más han sido asesinados desde que se anunció la cifra, y según activistas, más de 200 personas murieron en la ciudad de Homs el sábado a causa de un bombardeo.