¿Por qué Mitt Romney y otros ricos pagan menos impuestos por sus ingresos derivados de inversiones que si provinieran de sueldos millonarios? Porque a través del código tributario, el Congreso ha favorecido más a las inversiones que a la fuerza laboral, al considerarlas motor del crecimiento económico que beneficia a todos.

El presidente Barack Obama y el movimiento Ocupemos Wall Street han expresado su desacuerdo con ese sistema de valores -en planteamientos efervescentes como la equidad y la justicia para este año electoral, y con las declaraciones de impuestos a la renta de Romney.
El político republicano, quien hizo públicas hace poco sus declaraciones impositivas correspondientes a 2010 y 2011, tuvo que defender el hecho de haber pagado un impuesto a la renta de casi 15% por ingresos anuales de 21 millones de dólares.
La tasa fiscal aplicada a Romney es comparable a la que pagan la mayoría de las familias de ingresos medios. Sin embargo, Romney tiene ingresos que sobrepasan 420 veces los de la familia típica estadounidense.
Los impuestos que pagó el aspirante a la candidatura presidencial republicana fueron muy bajos debido a que la mayoría de sus rentas provino de inversiones.
Desde hace mucho tiempo ha estado vigente en Estados Unidos una tasa fiscal progresiva, en la que las personas que ganan más pagan más impuestos.
Pero también desde hace mucho tiempo, el fisco grava a tasas menores que los sueldos las ganancias de capital, provenientes de la venta de una inversión.
«Existen dos consideraciones para examinar esta situación: un argumento moral y uno relacionado con el crecimiento económico, y ambos apuntan a que se apliquen menos impuestos a las ganancias de capital», dijo William McBride, economista de la Fundación Tax, de tendencia conservadora.
Según McBride, es injusto que se cobren impuestos más de una vez, y las ganancias de capital son gravadas múltiples veces.
Alguien hizo su inversión original con dinero de su sueldo que fue gravado. Si las acciones que se compraron aumentan de valor porque la empresa en la que invirtió tuvo ganancias, a éstas se aplicaron el impuesto a las corporaciones.
Y si esa compañía paga los dividendos, estos también fueron gravados.
Mucha gente paga doble impuesto, dijo Chuck Marr, director de política federal fiscal para el Centro sobre Presupuesto y Prioridades Políticas, un organismo de tendencia liberal.
«Revisen su más reciente recibo de pago: Ahí viene el impuesto a la renta e impuesto de nómina, así que también les aplicaron doble impuesto», agregó.
Subrayó que cuando alguien hace alguna compra, probablemente pagó un impuesto a las ventas.
Conforme a la ley actual, la tasa máxima impositiva es de 15% para los dividendos calificados y para las ganancias de capital de largo plazo, a decir los ingresos provenientes de la venta de una inversión a la que se conservó al menos durante un año.
La tasa máxima fiscal que se aplica a los sueldos es de 35%, aunque esta solo se aplica a quienes tengan salarios anuales de al menos 388 mil 350 dólares.
El Congreso comenzó a aplicar impuesto a las ganancias de capital a una tasa inferior que a los salarios al término de la Primera Guerra Mundial.
El argumento de entonces fue que impuestos altos a las ganancias de capital reducirían la recaudación fiscal porque la gente simplemente retendría sus inversiones y restringiría el flujo de capitales, según la Encyclopedia of Taxation and Tax Policy (Enciclopedía de Impuestos y Política Impositiva).
Sin embargo, en aquel entonces el impuesto más alto a los sueldos alcanzaba nada más ni nada menos que 73%. En 1922, el Congreso redujo a 12,5% el impuesto a las ganancias de capital y conservó esa tasa hasta 1934.
En gran parte de los siguientes 70 años, el impuesto máximo a las ganancias de capital de largo plazo osciló entre 20 y 30%, y se elevó a 39,9% en la década de 1970, pero nunca descendió a menos de 20%, sino hasta 2003, cuando el Congreso aprobó reducirlo de manera gradual al nivel actual.
De acuerdo con la ley de 2003, se aplicó a los dividendos calificados el mismo impuesto que a las ganancias de capital.
Los liberales y algunos moderados describen como una concesión a los ricos los bajos impuestos aplicados a las inversiones debido a que son los más beneficiados.
En 2011, dos tercios de todas las ganancias de capital correspondieron a personas con ingresos superiores al millón de dólares, según la Comisión Conjunta Tributaria, supervisor oficial no partidista del Congreso.
Apenas 5% de las ganancias de capital fueron de personas con ingresos menores a 100 mil dólares, y 13% a personas con ingresos menores a 200 mil dólares.
«En mi condición de persona liberal (de izquierda), creo firmemente que los ricos deberían pagar más que los trabajadores pobres», al margen de si los ingresos provinieron de inversiones o sueldos, dijo Marr.
Obama ha adoptado esta posición, aunque sus iniciativas presupuestarias prevén pequeños aumentos a los impuestos aplicables a las ganancias de capital y los dividendos, con tasa máxima de 20%.
El presidente desarrolló la «Normativa Buffet», llamada así por el inversionista multimillonario Warren Buffet, quien afirmó que los ricos no deberían pagar impuestos a tasas menores que las secretarias de los mismos.
Para imponer esta normativa, Obama dijo en su discurso del Estado de la Unión del 24 de enero que las personas que ganen más de un millón de dólares deben pagar impuestos a una tasa de al menos 30%.
«Llámese a esto ahora una guerra de clases si se quiere», dijo Obama. «Pero ¿qué tal si se le pidiera a un multimillonario que pague la misma proporción de impuestos que su secretaria? La mayoría de los estadounidenses dirían que esto es una cuestión de sentido común», agregó.
La propuesta tiene pocas posibilidades de que sea aprobada en 2012 debido a las divisiones en el Congreso, en tanto que el gobierno de Obama ha difundido pocos detalles de cómo se aplicaría el impuesto.
Los conservadores arguyen que aumentar los impuestos a las inversiones dificultará a las empresas la recaudación de capitales, restringirá el crecimiento del empleo y perjudicará a los mercados financieros, con la posterior caída de los ingresos de las personas que dependen de los fondos de pensiones y cuentas para el retiro, así como de los ingresos de los millonarios y multimillonarios.
«Desde mi punto de vista, la lógica de gravar con menos impuestos las ganancias de capital y los dividendos no tiene nada que ver con lo que un individuo paga en comparación con otro individuo», dijo Jim McCrery, quien fue miembro republicano de alto rango de la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes cuando se decretaron las reducciones impositivas en 2003.
«Pero sí tiene mucho que ver con la creación de empleos en este país», afirmó.
McCrery trabaja ahora para la Alliance for Savings and Investment (Alianza de Ahorros e Inversión), una asociación de compañías y grupos empresariales que desean preservar en su actual nivel las tasas de impuesto que se aplican a los dividendos y las ganancias de capital.
Transacciones bursátiles desmienten sus promesas
Durante su campaña por la candidatura republicana en 2007, Mitt Romney prometió que un fideicomiso que supervisa su cartera de inversiones financieras descartaría cualquier inversión que entrase en conflicto con las posiciones del partido hacia Irán, China, la investigación con células madre y otros asuntos.
Sin embargo, los fideicomisos de confianza de la familia Romney conservaron algunas de esas acciones y efectuaron reiteradamente nuevas inversiones en ellas hasta 2010, cuando las vendieron antes del comienzo de la campaña actual, según un estudio detallado de las declaraciones financieras de Romney realizado por The Associated Press.
Las declaraciones impositivas para 2010 de fondos fiduciarios de Romney, su esposa y sus hijos mayores revelan decenas de transacciones con esos valores, que se vendieron por más de 3 millones de dólares en 2010.
Una vocera de la campaña de Romney, Andrea Saul, dijo que el exgobernador de Massachusetts no controla las inversiones realizadas por su fideicomiso ciego, pero que el administrador de la cuenta trata de manejar las transacciones «de manera consecuente con las posiciones expresadas públicamente por el gobernador Romney».
Ante la continuidad de las transacciones de 2006 a 2010, cabe preguntar por qué las transacciones se prolongaron durante tres años después de que Romney dijo que el fideicomiso se desharía de los valores conflictivos, un período en el que ha tratado de convencer a los votantes que profesa los valores republicanos conservadores.
También cabe preguntar si se verificaron previamente las transacciones en busca de posibles conflictos o con fines de percepción política.
«Desde el punto de vista financiero, se diría que son inversiones totalmente legales», dijo Thomas B. Cooke, profesor de derecho empresarial en la Universidad de Georgetown. «Pero por tratarse de un candidato presidencial, también es cuestión de ver a qué huelen».
La vocera de Romney dijo que el abogado que administra el fideicomiso suele realizar ajustes acordes con las posiciones de Romney.
El candidato mantiene muchas de sus inversiones en un fideicomiso que él califica de ciego desde que se postuló como gobernador de Massachusetts en 2002.
El fideicomiso intenta eliminar conflictos de intereses al ocultarle a Romney el carácter de las transacciones realizadas en su nombre y al impedirle tomar determinadas decisiones. Un abogado de Boston, R. Bradford Malt, administra sus amplias tenencias de acciones, fondos de inversión y otros valores.
William McBride
Fundación Tax