Turismo a pequeña escala es amenazado por la privatización


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El turismo ecológico y comunitario que se lleva a cabo en las áreas de manglar a nivel mundial, sufre de riesgo debido a las políticas de privatización de los territorios implementadas por los Estados para la ejecución de proyectos extractivos, de explotación de los recursos naturales y de construcción de grandes complejos para atraer al turismo internacional.

GUATEMALA Agencia CERIGUA

Cada 2 de febrero se conmemora el Día Internacional del Manglar, como un mecanismo para celebrar el aniversario de la firma del Convenio Ramsar, en 1977; en el 2012, la Convención Ramsar tiene como propósito abordar las oportunidades y los riesgos que conlleva el turismo para esas zonas.

De acuerdo con un comunicado de la Red Manglar Internacional, integrada por distintas organizaciones y activistas que protegen esos ecosistemas, en los humedales, los manglares tienen un importantísimo papel como fuente de sustento para los pueblos ancestrales y las comunidades locales; además ayudan a conservar la diversidad biológica, a regular el ciclo del agua y del clima.

Constituyen reservas estratégicas para el turismo, escenarios paradisiacos y panorámicos de impresionante belleza natural, no obstante en los últimos años han sufrido un proceso de degradación que los ha llevado a un estado crítico de conservación, señala la información de la Red.

Las grandes construcciones de complejos hoteleros a gran escala, con cientos de habitaciones, campos de golf y piscinas, por lo general en las áreas marino costeras, devastan la vegetación original y utilizan grandes cantidades de agua, por lo que compiten con las poblaciones locales por el uso de este recurso.

Proyectos internacionales amenazan los medios de vida de las comunidades

Según información de la organización Biosiguana, que forma parte de la Red, en el 2008 el gobierno mexicano anuncia la construcción del Centro Integralmente Planeado (CIP), que contempla la construcción en mil 500 hectáreas para 44 mil cuartos de hotel, 8 mil condominios, 5 mil 500 casas para residentes permanentes, 4 campos de golf y dos marinas, centros comerciales y de entretenimiento.

La edificación se lleva a cabo a inmediaciones de la Laguna Huizache Caimanero, a escasos metros del Río Santiago, al norte de Nayarit, donde también se prevé la construcción de una hidroeléctrica para abastecer el complejo turístico; el impacto negativo en las comunidades aledañas y en los humedales, es incalculable.

La industria Royal Decameron amenaza el acceso a las playas en Portete, específicamente las del cantón Muisne, en Ecuador; el Estado ha aprobado la privatización de una buena parte del litoral para la construcción del complejo hotelero; las y los pobladores han sido reprimidos violentamente por las autoridades durante movilizaciones para reivindicar el derecho de acceso a los bienes naturales y de uso público.

Red Manglar recordó que en el 2006 el gobierno anunció la construcción de un puerto semi-industrial en Champerico, Retalhuleu, que favorecería la generación de nuevos empleos; las empresas a cargo de la edificación y de la supervisión, Empresa Portuaria Nacional de Champerico (EPNAC) y Royal Haskonig, respectivamente, señalaron que el impacto al medio ambiente sería mínimo.

Cinco años más tarde, la obra ha conllevado la tala de aproximadamente 58 mil metros cuadrados de manglares y se desvió un estero; a finales del 2011, el gobierno informó que el monto perdido en la inversión ascendía a 404 millones; la Organización Internacional para las Migraciones, administraba parte de los recursos.