Creemos que el gobierno actual, con todo y lo que se pueda decir de sus vínculos con el sector privado, tomó un camino correcto para abordar el tema del pacto fiscal y la reforma tributaria que el país necesita, puesto que no se limitaron a hablar con el CACIF como ocurrió con el gobierno anterior, lo cual significó el fracaso del esfuerzo porque no se buscó un verdadero acuerdo nacional, sino que simplemente Colom y su entonces Ministro de Finanzas, se centraron en negociar con la cúpula del sector empresarial, pasando por alto al resto de sectores y al resto de la población.
Creemos que una propuesta integral, seria y coherente, tiene que ser discutida con los distintos sectores porque el país no debe tener dueños. Aunque exista la costumbre y la creencia de que hay ciertos temas que requieren el visto bueno de los que actúan como si fueran dueños del país, la verdad es que un buen gobernante lo que debe hacer es articular consensos para buscar soluciones a los problemas del país y para ello hay que trabajar con TODOS los sectores nacionales.
Y la clave está en hacer propuestas sobre la mesa, que se puedan discutir igualmente con todos los interlocutores, puesto que si con cada sector se hacen negocios bajo la mesa, para buscar complacencias o por negociaciones espurias, el resultado siempre será frustrante para la mayoría de la población. En este caso el empresariado no ha tenido más remedio que aceptar la reforma fiscal porque la misma es clara, coherente y congruente con las necesidades del país. El hito histórico hay que atribuirlo a la forma en que se manejó la presentación de la reforma y el énfasis que se ha puesto, también, en el tema de la calidad del gasto porque eso es fundamental.
La Hora siempre ha creído en la necesidad de una reforma fiscal porque entendemos que el país por sus condiciones de inequidad y pobreza requiere mayor inversión social y que la misma es imposible en el esquema tributario existente. Pero también reconocemos que la corrupción administrativa es el valladar más grande para convencer al contribuyente, por lo que ahora redoblamos nuestro compromiso de apoyar la reforma, pero también de exigir cuentas más claras, actitudes más firmes contra la corrupción y el castigo severo a los pícaros que usan el dinero que debiera servir para desarrollar al país en su propio beneficio.
Y el camino seguido nos parece correcto porque sustrae la realidad política del país a la tesis de que aquí sólo hay que negociar y pactar con los empresarios porque lo que ellos decidan es lo que cuenta. Lo que cuenta es lo que decida el pueblo si es que éste se decide a asumir su deber cívico de participación.
Minutero
Si pagamos más impuesto
debemos ser más exigentes
y entrar con las uñas y los dientes
a escudriñar el Presupuesto