Todopoderosos en funciones


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En la personalidad del ser humano ha de tomarse en cuenta su fenotipo a efecto de comprender el porqué de la forma en que se desenvuelve en las diferentes actividades que realiza en el conglomerado social; es decir, su comportamiento diario.

Fernando Mollinedo C.
fermo@intelnet.net.gt

 


Lo anterior viene porque algunas personas que ejercen como nuevos funcionarios, con solo dos semanas en el poder, ya tienen en su conducta manifestaciones de prepotencia cuando dan declaraciones a los medios de comunicación; lo cual  indica que su personalidad está í­ntimamente vinculada a la percepción del entorno y a su modo de actuar (se creen con el perfil casi perfecto para desempeñar los puestos para los que fueron electos o nombrados y desean mostrar su autosuficiencia y poder de mando lo más pronto posible).
   
La actitud prepotente puede modificarse; los polí­ticos hacen uso de la persuasión para lograr que la gente acepte determinadas propuestas o que cambie de actitud respecto a ciertos criterios o ideas; pero ellos mismos no se aplican las reglas de cortesí­a mí­nima y educación puesto que establecen una distancia con sus subalternos y con el público queriendo demostrar su supuesta “superioridad” social y polí­tica.

No es de extrañar que este fenómeno lo veamos cada cuatro años, cuando con el cambio de funcionarios, algunos acceden al poder por carambola o chiripazo y no logran entender que son tan mortales como cualquiera, es decir, no son la gran… torta que se creen.   Por supuesto, que toda regla tiene su excepción, pero… ¿cuántos son verdaderamente amables y corteses? ¿Recuerda usted a  ¡Usted papá!, usted mamá!?  Muchos funcionarios que eran jóvenes en ese tiempo parecen haberle copiado la vulgatio que se carga encima, y supongo que no deberí­a ser así­.
    
    
    
    
    
    
    
    
    
    

Hay funcionarios que se comportan de esa manera (prepotentes, abusivos y/o displicentes) por la simple excitación que les produce el hecho de ser reconocidos como “importantes”; otros lo hacen porque  tienen la í­ntima fantasí­a de querer ser recordados como el “non plus ultra” en la sociedad.

Sin embargo, estos nuevos funcionarios, creen “saberlo todo y poderlo todo”  y disfrutan del acatamiento de sus órdenes, por estúpidas que sean, lo que los coloca en la posición de “todólogos”.  Vea usted a los funcionarios salientes, ahora se van humildes y según ellos, son los mejores funcionarios que ha parido Guatemala.

Los errores cometidos en tan corto tiempo siempre tendrán la justificación oficial; si el pueblo la cree pues qué bueno, si no la cree, pues no les importa, porque nadie podrá arrebatarles el poder que adquirieron para usufructuarlo durante los próximos cuatro años.  Y a quien se atreva a la crí­tica frontal o desvele los actos equivocados y/o ilegales cometidos en el ejercicio del poder, pues tendrá el “castigo natural” que llegará por el medio más sofisticado que les exculpe de su responsabilidad directa en el mismo.