Servicio Social


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A propósito de las iniciativas de voluntariado que el nuevo mandatario propone para involucrar a los jóvenes en la lucha contra el hambre, me permito escribir algunas ideas que rondan en mi cabeza desde hace tiempo y que tienen sustento en mi experiencia como periodista y docente universitaria.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

 


Para empezar creo que es importante que las y los jóvenes conozcan la realidad del paí­s para poder tomar conciencia e ir creando más visión social que comercial que es lo que más se les enseña en las universidades. Pero eso de voluntariado como tal, me suena a una experiencia religiosa que no volverán a repetir porque huyyyyyy.

De esa cuenta, considero que el nuevo Presidente deberí­a de emular acciones realizadas en otros paí­ses en donde las y los jovencitos realizan un servicio social obligatorio –y para mí­ así­ debe ser, muchos no concordarán, pero es lo que pienso–.

Con esto se puede ayudar como creo que ya se hizo en algún tiempo a alfabetizar, a apoyar dependiendo del área de interés de los jóvenes, en tareas de nutrición, agricultura, enfermerí­a. Ayudar a pintar escuelas, componer pupitres viejos, en fin hacer algo que produzca resultados.

En años anteriores mis alumnos me han manifestado el deseo de hacer algo por los demás, pero lamentablemente a no ser por “Un techo por mi paí­s” –que además resulta demasiado cool–, no encuentran donde canalizar ese deseo de ayudar y claro está no todos lo tienen.

Mientras trabajaba en un matutino del paí­s tuve la oportunidad de convivir varios dí­as con una familia en Alta Verapaz y puedo decir con total sinceridad que fue una experiencia que cambió mi vida. Me enseñó a ser menos egoí­sta, a valorar lo que tengo por supuesto y en especial a respetar más a las personas que luchan más, que se esfuerzan más y que están más solos.

Y luego algo trillado quizá, –se dice que se hace mucho, pero he visto poco–, reforzar esa idea llamada Responsabilidad Social Empresarial. Y es que si cada negocio próspero, que los hay muchos en Guate, tomaran una escuela a cargo, por lo menos para mantenerla pintada, con baños usables y suficientes escritorios, no pido más que igual podrí­an, otra serí­a la historia.

Muchos dirán que eso es responsabilidad del Estado y sí­ lo es, pero siendo un paí­s pobre, no nos queda de otra que tomar cartas en el asunto y claro está tener fiscalización de la utilización de nuestros impuestos. Ya que luego algunos funcionarios hacen mano de mono comprando carne de cerdo y otros (bastantes por cierto) quedan así­ de rechonchos luego de llenarse las bolsas cuatro años con nuestro dinero.