Reforma fiscal… ¿Justa o injusta? I


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A nivel mundial, los Estados se han visto obligados a reformar diferentes impuestos. España, Grecia, Portugal, Italia, Alemania y Francia no han tenido alternativa, sus ciudadanos especialmente los de mayor riqueza se han visto obligados.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

 


En su reciente discurso anual ante el Senado y el Congreso esta semana, el presidente norteamericano Barack Obama, en una profunda y categórica intervención, planteó que era necesario que los empresarios más ricos pagaran por lo menos el 30% del Impuesto Sobre la Renta y que al contrario, la clase media pagara mucho menos impuestos y así­ serí­a liberada en parte de las presiones económicas y tuviesen suficientes recursos para beneficiar a su familia y a ellos.

El Salvador, Honduras y pronto Costa Rica han gravado la distribución o acreditación a cuenta del pago de dividendos en un 10%, impuesto que en Estados Unidos es de un 40%. En Guatemala, como lo he manifestado y se puede constatar en diferentes opiniones publicadas, he señalado que la carga tributaria tiene que elevarse, pero ante todo esos aumentos no deben ser en impuestos indirectos como el IVA o el Impuesto de Circulación, combustibles etc., por cuanto estos impuestos proporcionalmente los pagan más los pobres,  la totalidad de la clase media y los pequeños empresarios; sin embargo, nos encontramos nuevamente que las propuestas que está haciendo el recién estrenado gobierno no son de impuestos directos en su mayorí­a sino que nuevamente se plantean modificaciones que harí­an más ricos a los ricos y serí­an pagadas por la clase media, principalmente el pequeño empresario y los asalariados que ganen más de cinco mil quetzales al mes.

El Impuesto Sobre la Renta ha sido modificado varias veces, suben y bajan la tasa; sin embargo, bajarla del 32% máximo al 25% es un beneficio solo para la supercúpula económica y para la mitad de los integrantes de CACIF. Por el contrario, el elevar del 5 al 7 el mí­nimo de tasa de pago de Impuesto Sobre la Renta es subirle en un 40% a todos los profesionales y al 80% de la clase media del paí­s que son asalariados y/o pequeños empresarios; por consiguiente, no solo es injusto sino que se está afectando a la mayorí­a de los ciudadanos que votaron a favor del Partido Patriota y del actual binomio presidencial. Suprimir que se pueda deducir del Impuesto Sobre la Renta la planilla de compras y consumos del IVA es un impacto directo en contra de los profesionales y asalariados que son quienes gozan de estos gastos deducibles o devolución de impuesto. Los empresarios continuarán sin ninguna limitación deduciendo todas sus facturas; por tanto, vuelve a ser injusto y sumamente negativa esta modificación.

A adicionalmente se volverá a la época en que en los comercios, en los restaurantes, en las gasolineras los consumidores dejarán de requerir sus facturas y por supuesto los dueños y personas que atienden estos negocios felices volverán a omitir el entregar el comprobante y por consiguiente a evadir las ventas reales, con ello pagar menos Impuesto Sobre la Renta e indirectamente a apropiarse del IVA que pagaron en los consumos, caso similar al que sucede permanentemente en los mercados cantonales donde se compra por mayor, sin factura y se vende por menor, sin ningún comprobante.

Duplicar el Impuesto de Circulación en un 90% es afectar nuevamente a la clase media y a los profesionales. Porque no mejor se gravan al triple los yates, los helicópteros y todos los aviones privados cuyo valor es cien veces más alto que los del automóvil promedio, impuesto indirecto que pagarí­an solo el 5% de los habitantes del paí­s que son los que se pueden dar el lujo de tener un helicóptero, un avión privado o un lujoso yate.

Continuará.