Muchas veces nos quejamos de la falta de memoria histórica que nos afecta, pero hay que reconocer que no se trata de un problema que afecte únicamente a la sociedad guatemalteca, sino que es un mal de muchos, aunque eso sirva para consuelo de tontos. En los últimos meses hemos podido seguir de cerca la lucha entre los candidatos republicanos por lograr la nominación como candidatos presidenciales, y en todos los debates el común denominador es el ataque al gobierno actual por la crisis económica, el desempleo y el déficit fiscal que agobia a los Estados Unidos.
Ocasionalmente se habla también de la guerra y del tema de la política exterior, criticando al presidente Obama por lo que consideran como debilidad del país frente a China y el resto del mundo, especialmente con relación a la llamada pérdida de la capacidad de Estados Unidos para imponer al mundo su criterio y ser el gendarme a cargo de resolver todos los problemas que vayan surgiendo.
Pero lo más notorio es que en todo ese debate nunca, ni una sola vez, se ha mencionado el nombre de George Bush. Al último Presidente republicano simplemente se lo tragó la tierra y desapareció de la historia porque resulta muy incómodo explicar cómo es que en el año 2001 recibió un país con superávit y lo entregó, ocho años después, con el mayor déficit en la historia y comprometiendo al gobierno siguiente a un plan de rescate de las entidades financieras que prácticamente triplicaba el nivel del déficit.
El desempleo en Estados Unidos se derrumbó en los últimos seis meses del gobierno de Bush, pero en todos los debates, todos los candidatos omiten ese hecho y critican a Obama por la situación, de la misma manera en que le critican haber gastado en el salvataje de la economía miles de millones de dólares, sin explicar que todo ello fue resultado de una política errónea del anterior gobierno que, de ajuste, les recetó a los multimillonarios del país exoneraciones que los dejan en notable ventaja frente al resto de la población.
El caso Romney, con su 15% de impuesto sobre sus millones de renta, en contraste con más de 30% que paga cualquier norteamericano de clase media, es un insulto a la inteligencia de la población, pero el esquema sigue siendo defendido con uñas y dientes por la dirigencia republicana.
La crisis financiera y el enorme desempleo son el legado de Bush. Como no lo pueden ocultar ni negar, simplemente borraron a Bush de la historia, confiados en que la falta de memoria del pueblo no repare en cómo empezó todo y quién fue el responsable, para que la factura le caiga directa a Obama.
MINUTERO:
Si entregan la cuenta cabal
atacando la corrupción
seguro que la población
acepta el pacto fiscal