La Liga írabe anunció ayer que decidió continuar por otro mes la misión en Siria de observadores, de acuerdo con un comunicado de la organización de 22 miembros.
Durante una reunión de ministros árabes de Relaciones Exteriores en la capital egipcia, también se decidió agregar más miembros a la misión y otorgarles más recursos.
La prórroga era esperada ampliamente después que la vapuleada misión expiró técnicamente el jueves.
Muchos miembros del movimiento opositor de Siria se han quejado de que los observadores no han podido frenar el derramamiento de sangre en el país, mientras el régimen mantiene su dura campaña de represión contra un levantamiento iniciado hace 10 meses.
Los esfuerzos diplomáticos se han vuelto urgentes mientras los opositores del régimen de Assad y soldados desertores son más propensos a tomar las armas y luchar contra las fuerzas del gobierno, aumentando los temores de que el conflicto esté virando hacia una guerra civil. Comenzó en marzo con protestas en gran medida pacíficas.
La misión de los observadores tenía que ser el primer paso hacia la implementación de un plan de la Liga írabe para terminar con la crisis en Siria. Otros puntos son sacar de las ciudades la artillería pesada del régimen, detener los ataques contra manifestantes, abrir conversaciones con la oposición y permitir la entrada de trabajadores de derechos humanos y periodistas extranjeros.
«Hay un progreso parcial en la implementación de las promesas», dijo el jefe de la Liga írabe Nabil Elaraby en El Cairo respecto al plan para Siria. El régimen «no ha cumplido con sus promesas, aunque hay implementación de algunos compromisos».
Elaraby agregó que el uso de «fuerza extrema» por parte de las tropas sirias ha ocasionado una reacción por parte de la oposición «que podría derivar en una guerra civil».
El ministro de Relaciones Exteriores saudí Saud al-Faisal dijo ante reporteros que su país sacará a sus observadores debido a que «el gobierno sirio no implementó el plan írabe». Al-Faisal exhortó a los países musulmanes, lo mismo que a China, Rusia, Europa y Estados Unidos a que presionen al gobierno de Assad para detener la violencia.
Arabia Saudí ha sido uno de los más duros críticos de la ofensiva del régimen y retiró a su embajador de Damasco el año pasado en protesta.
Hasta el momento, la misión de observadores no ha ido bien. Aunque algunos le dan crédito de haber reducido la violencia en algunos lugares, el grupo activista Comités de Coordinación Local dijo el domingo que 976 personas, incluidos 54 niños y 28 mujeres, habían muerto desde que los observadores comenzaron su misión el mes pasado
La ONU calcula que ha habido unas 5.400 personas muertas desde que empezaron las protestas en marzo.
Rechazan plan
Por BASSEM MROUE
BEIRUT / Agencia AP
Siria rechazó hoy un nuevo plan de la Liga írabe para acabar con la crisis que inició hace 10 meses y que exhorta al gobierno y la oposición a formar un gobierno de unidad nacional dentro de dos meses.
El comunicado sirio transmitido por la agencia oficial de noticias SANA se da a conocer un día después de que el canciller de Qatar, el jeque Hamad Bin Jassem Bin Jabr Al Thani dijo a reporteros en El Cairo que la Liga írabe estaba lanzando una nueva iniciativa para resolver la crisis.
El levantamiento en Siria comenzó en marzo después de las revueltas populares que derrocaron a dictadores en Túnez y Egipto. El presidente sirio Bashar Assad respondió con una mortífera represión que según Naciones Unidas ha dejado más de 5.400 muertos.
Un comunicado emitido el gobierno por los ministros de Relaciones Exteriores de la Liga írabe después de reunirse en El Cairo exhortó a establecer un gobierno de unidad nacional dentro de dos meses, en el cual estén incluidos el gobierno y la oposición, y que esté encabezado por una figura de consenso.
El objetivo de este gobierno es preparar elecciones presidenciales y parlamentarias libres que sean efectuadas bajo la supervisión árabe e internacional, agrega el plan.
Sin embargo, en el comunicado del lunes, SANA citó a un oficial que no dio su nombre diciendo que el plan es una «violación a la soberanía de Siria y una flagrante interferencia en sus asuntos internos».