El abogado de Hosni Mubarak afirmó ayer en una corte que su cliente sigue siendo técnicamente el presidente de Egipto y que, en consecuencia, debería ser exonerado de las acusaciones penales que le imputan. Mubarak debe recibir inmunidad judicial porque jamás renunció formalmente al cargo de presidente, aseguró el principal abogado de la defensa, Farid el-Deeb, al concluir la presentación de su caso en el cierre de los alegatos de cierre que se extendió por cinco sesiones en la corte.
Tras dejar el puesto hace casi un año, Mubarak fue acusado junto con su jefe de seguridad y cuatro jefes policiales de complicidad en la muerte de opositores durante el levantamiento de 18 días en enero y febrero. De ser declarados culpables, serían sentenciados a la pena de muerte. Mubarak y sus dos hijos detenidos están también acusados de corrupción en el mismo caso. El juicio empezó el 3 de agosto.
El-Deeb afirmó que Mubarak instruyó verbalmente a su vicepresidente Omar Suleiman para anunciar que le delegaba a las fuerzas armadas la facultad de «dirigir los asuntos de la nación», lo cual —afirmó— no equivale a una dimisión.
«Esta corte no está facultada para procesarlo y debe ser absuelto», declaró el-Deeb, quien es un célebre abogado.
Los otros litigantes de la defensa le aplaudieron a el-Deeb, mientras los abogados de las víctimas respondieron con exclamaciones de «ejecución, ejecución» y «muera Mubarak».