La primera semana del presidente Otto Pérez Molina entre tantas interpretaciones y lecturas que pueda tener, creo que podemos detenernos en dos aproximaciones a efecto de vislumbrar lo que viene y empezar a poner nuestra barba en remojo. El análisis de los actos, en cualquier persona, nos permite intuir su fondo y descubrir la personalidad propia de cada sujeto.
En primer lugar, llama la atención cómo la Prensa presenta al General como un hombre enérgico, trabajador y disciplinado en su desenvolvimiento cotidiano. Don Otto da la impresión de ser un kaibil disfrazado de civil que dirige la tropa. Enérgico, tenaz, siempre serio y exigente. Los periodistas quedan absortos por el hombre que visita hospitales y come en McDonald’s, el Presidente poco común que impide que uno de sus ministros entre a reunión porque tuvo el descaro de llegar tres horas después.
¿Es una estrategia de la Prensa al presentarnos así al Presidente? ¿Están en verdad apantallados? Yo me quedaría con esto último. Creo que los medios de comunicación inconscientemente contrastan la figura de un hombre al que todo el tiempo calificaron como flojo y veleta, léase ílvaro Colom, con un estadista si no con problemas de hiperactividad, sí intenso y metódico. Sistemático.
Por otro lado, los primeros días de gobierno de Pérez Molina han dejado entrever que el tema de la propaganda política será el pan nuestro de cada día. No sólo porque aparece una y mil veces tanto en las pantallas de televisión como en los cotidianos, sino porque si no hay cobertura ellos la compran. Un ejemplo de ello es el platal gastado en el acto de cambio de gobierno y en las vallas que aparecen con frecuencia.
Evidentemente, es imposible no invertir en comunicación, pero creo que los Patriotas deben empezar a dosificar sus gastos. Deben mostrar signos de austeridad, especialmente cuando planifican subir impuestos. El General quizá entienda el tema porque está habituado, como castrense, a la vida rigurosa y comedida. Poco tentado por lo superfluo, banal y nimio (o al menos eso quiero creer).
Me parece que el Presidente quiere mostrar buena relación con la Prensa y eso le granjeará buenos resultados. Hay una fórmula que no falla: trabajo honesto y empeñado más cordialidad con los demás, igual, éxito asegurado en las empresas de trabajo. Lo primero parece salirle fácil al General, en lo segundo debe trabajar todavía más. Pero, al parecer, su primera semana ha sido exitosa.
Por supuesto, falta mucho por hacer. Pero, como se suele decir, “si éstas son las vísperas…†Hay signos de esperanza y es muy bonito empezar así el lunes.