En estos tiempos no es fácil gobernar


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Hoy que va iniciándose un nuevo gobierno, ejercido desde la cúspide por el general Otto Pérez Molina y su equipo, estimamos oportuno hacer referencia al tema expresado en el tí­tulo que hemos adjudicado a este artí­culo que dista de ser exhaustivo.

Marco Tulio Trejo Paiz

 


Mucha gente, sobre todo la clase polí­tica del partidismo, coincidirá con nuestra opinión en el sentido de que no es fácil gobernar en Guatemala en estos dorados tiempos. Y es que hoy no es ayer, cuando era poca la población y no se habí­a deteriorado tanto la cultura del pueblo. Aludimos a los oscuros dí­as del ubiquismo. 
   
Dadas las promesas de los gobernantes que  acaban  de asumir sus funciones, de gran responsabilidad, es de cifrar esperanzas de que se produzca un cambio de actuaciones que valgan para que la caótica situación prevaleciente vaya cediendo el paso a una era de progreso en sus diferentes aspectos.
   
Uno de los gobernantes de entorchados dijo en una ocasión, con cierta sorna, que los guatemaltecos somos “difí­ciles” en cuanto a respeto a la ley y a la autoridad. Y es que, en realidad, decimos nosotros respecto de lo dicho por ese gobernante, “no es lo mismo verla venir que venir con ella”…
   
El estado de inseguridad reinante; una economí­a virtualmente en bancarrota; una corrupción detectada en la altura y en la llanura; una alharaquienta politiquerí­a partidista que sólo apunta al arribismo; una burocracia que ha crecido volcánicamente, tragándose decenas de miles de millonadas; una población campesina que parece ir cuesta arriba con pesado fardo de problemas y necesidades a la espalda, etcétera, dan la idea de lo irresoluble, principalmente si no se gobierna como Dios manda.

La problemática es hueso duro. No se puede resolver de un dí­a para otro, como lo demandan a gritos los sufrientes desesperados.  .
   
Al pueblo le preocupa, le interesa que prioritariamente vaya contrarrestándose la violencia criminal que a diario ha venido cobrando vidas de seres humanos –hombres, mujeres y niños–. Es una carnicerí­a espantosa que mantiene a la población en constante zozobra. ¡Se anda a salto de mata!..
   
Los asaltos a mano armada, los secuestros, las extorsiones, los robos a toda hora y por todos lados son otros hechos que agravan la situación. .   

Tenemos también una vida que se  está tornando insoportable para la mayorí­a de la población, y eso origina actos de anarquí­a. Ya no se puede con la carga tan agobiante. La carestí­a en general se ha ido al espacio sideral…Los activistas de  la politiquerí­a internacional, que pretenden erigir regí­menes totalitarios en los paí­ses de la América Latina, están actuando en la sombra y a ratos bajo la luz del astro rey, aprovechando lo que ocurre. Habrá que fortalecer la democracia para que nos brinde sus bondades. .
   
Estamos deseando mucho éxito en su gestión a los actuales timoneles de la nave estatal; que sean efectivas y positivas sus realizaciones para demostrar que todaví­a hay posibilidades de trastrocar la situación a modo de que el paí­s y el pueblo puedan encauzarse en la senda de un progreso integral. Comprendemos que hay escollos en la ruta, entre ellos los de las fuerzas de presión nacional e internacional, los bancarios, la Constitución, las leyes revestidas de constitucionalidad, los famosos derechos humanos y otros más.  .
   
Los guatemaltecos debemos unirnos bajo las hermosas banderas de la libertad y del trabajo edificante, dejando arrumbada para siempre la negra historia del pasado cercano y algo lejano ya. Antepongamos los caros intereses de la patria a los de tipo personal o sectario, a fin de vivir mejor, fraternalmente, en armoní­a y pensando en superarnos en todo sentido para salir de los tremedales en que nos han dejado los pancistas y arribistas de la politiquerí­a partidista de la peor especie.
   
Confiemos, fuera de todo prejuicio, fuera de todo pesimismo, en que el nuevo orden de cosas pondrá un muro de contención a lo que tienda a complicar la existencia del conglomerado social. .
   
En pocos dí­as, ya se está viendo que comienza a cambiar, paso a paso, lo que viene afectando a la población desde hace muchos años. Es de desear y de esperar que no haya interposición de grupos a los que se atribuyen las desgracias que todos conocemos y sentimos de una manera u otra.
   
Dediquémonos con tesón a construir una patria capaz de brindarnos tranquilidad, paz y prosperidad en todo lo que es dable; demos tiempo a los gobernantes del Partido Patriota para que con hechos demuestren su loable propósito de hacer un papel diferente, muy diferente al de otros que han abandonado las jugosas posiciones del dadivoso papá Estado…