¡Diputados traidores!


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Aclaro desde ya, que no pertenezco a partido polí­tico alguno, pero me da asco ver la forma en que estos sujetos muertos de hambre polí­ticos, traicionan los conceptos básicos de LEALTAD hacia determinada organización partidista, sea cual sea; lo que los pinta como verdaderas sanguijuelas polí­ticas.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

 


Así­ como se oye, los diputados tránsfugas electos en los pasados comicios generales, han traicionado a su pueblo elector de la manera más burda, tosca y grosera que pudieron imaginarse quienes en ellos confiaron para legislar sobre determinada plataforma ideológica.

Es cierto, no son niñitos de primera comunión, pero algún atisbo de honradez y decencia debieron haber tenido hacia sus electores,  pues no es posible que sin haber tenido una reunión plenaria, indiquen que su cambio obedece a cuestiones ideológicas, lo cual aparte de ser absurdo los coloca en el papel de hipócritas, pues no es justo que cambien de “ideologí­a” como cambiarse los calcetines; cabe preguntarse entonces: ¿para qué tanta babosada de proselitismo, campaña, ofrecimientos, ataques verbales a los contendientes ideológicos de otros partidos, si al fin y al cabo, una vez electos se van con el mejor postor polí­tico?

Lo anterior demuestra a la población, que al Congreso de la República lo convirtieron en una cueva variopinta de traidores que así­ como cambian de ideologí­a, así­ serán “susceptibles” de cambiar opinión cuando tengan que votar por alguna ley de beneficio popular, estatal o nacional; todo dependerá de la cantidad que ofrezca el jefe de bancada, lí­der, adalid o simplemente jefe o patrón.

Los abyectos, por ambición al dinero obedecerán y/o seguirán las instrucciones de los verdaderos dueños de Guatemala, agachando la cabeza, sin dignidad, sin decoro y sin el respeto de sus patrones y mucho menos del pueblo elector. Abiectus, deviene de la palabra latina abiicere, que
significa: rebajar, envilecer; es un adjetivo calificativo que denota a una persona como despreciable, vil en extremo.

He ahí­ a tus hijos, pueblo de Guatemala; los representantes en quienes depositaste tu confianza para la propuesta, discusión y elaboración de leyes que mejoren tu vida diaria en el campo y en la ciudad; los elegiste sin saber que eran personas a quienes en sus familias no les educaron con valores humanos, morales y mucho menos éticos. ¡Pero son tus hijos! Ya tú sabes qué clase de hijos…

En fin… hay un ciento y medio de esas alimañas –no todos por supuesto, porque toda regla tiene su excepción– que ya principiaron a gozar de privilegios para ellos desconocidos durante toda su vida, aun los imberbes; que han llegado a aprender el “modus operandi” para hacerse nuevos millonarios a costa del dinero del pueblo.
¿Y LOS 82 MILLONES HUEVEADOS? ¿SE IRíN A QUEDAR EN EL OLVIDO? ¿O LOS REPONDRíN CON LOS 82 MILLONES AHORRADOS EL Aí‘O PASADO?