Agrada el ambiente originado por la ilusión del cambio que se respira entre la población aun entre los pocos simpatizantes que quedaron del anterior gobierno. Ya era hora de hacer a un lado el pesimismo derivado que cada día iban desapareciendo las pocas cosas buenas que fueron quedando. Eso hay que aprovecharlo. El binomio Pérez-Baldetti no puede dejar pasar la oportunidad de contagiar cada vez más el espíritu de mejora, de cambio, de orden y hasta de la disciplina que tanta falta nos hace. El solo hecho de empuñar la mano derecha como gesto para demostrar que las cosas van a mejorar, no es la mejor manera de demostrar sus reales intenciones, de ahí la necesidad de empezar ahora mismo a dar algunas “muestras†sin más espera ni dilaciones.
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Solo a los obtusos de mente se les puede ocurrir que es posible acabar con la delincuencia de un día para otro, sin embargo sí es posible dar muestras de la clara intención prometida de acabar con ella. De ahí, que a la población le encantaría apreciar gestos como el de ir a supervisar personalmente los alrededores del Teatro Nacional, de los mercados del Guarda, de la Presidenta y de la Parroquia, del edificio Tikal Futura o de la iglesia El Calvario en donde, los también delincuentes, venden descaradamente lo robado o mal habido, decomisando la mercadería de origen ilícito y conduciendo de inmediato a las cárceles del país a los sorprendidos infraganti.
Por otro lado, se debiera responder de inmediato al llamado que se ha venido haciendo para unirnos sin excepción alguna contra el robo de celulares y la extorsión, exhortando a los 158 diputados a aprobar sin mayor dilación la iniciativa de ley 4306 “Ley de Registro Móvil para la Prevención del Robo de Celulares y Extorsiónâ€. Nadie ignora que este delito saltó al primer lugar de importancia, desde que la gran mayoría de la población dejó de usar relojes, anillos, pulseras o cadenas porque al fin y al cabo no eran indispensables, sin embargo, los teléfonos móviles, atendiendo la utilidad del servicio que prestan, proliferaron su utilización en todos los segmentos sociales y económicos del país derivándose el cúmulo de delitos consecuentes.
El estudio recientemente realizado por el CACIF develó que al mes de agosto pasado las zonas críticas de asaltos se habían extendido de las zonas uno, siete, nueve y diez a la siete, once y diez y ocho, hasta no dejar sitio libre en toda la ciudad capital ni de la República sin su repetitiva ocurrencia. Definitivamente no se trata de un delito que afecte a unos cuantos, sino prácticamente a toda la población. ¿Entonces por qué seguir esperando a tomar acciones bien definidas, como rápidas y efectivas para evitar que la delincuencia siga haciendo de las suyas?, ¿no es verdad que la lenidad e irresponsabilidad del gobierno anterior, complicó todavía más su combate?