El inicio de una nueva etapa política en el país, no debe implicar –de ninguna manera– el hecho “natural†de cambiar las costumbres, tradiciones y respeto hacia los símbolos patrios, el Himno Nacional y el respeto hacia la ciudadanía.
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Lo anterior deviene de varios casos que observé durante los actos de transmisión de mando presidencial el día sábado y, ayer domingo durante los actos de transmisión del poder local en los municipios de Villa Nueva y Amatitlán.
El sábado fue muy penoso ver la forma en que el nuevo binomio presidencial de Guatemala y los diputados del Partido Patriota empuñaron la mano y la pusieron sobre su pecho, pues es una conducta con la cual se indica que de esa forma se muestra el respeto hacia el Himno Nacional.
Dicha acción fue vista en la transmisión televisiva por millones de personas, la mayoría, niños y niñas en etapa escolar, por lo que de ahora en adelante SUPONDRíN que esa es la forma correcta de mostrar el civismo y el respeto al Himno Nacional –pues el Presidente así la utiliza.
Lo anterior, traerá efectos inmediatos en la niñez guatemalteca, pues no entenderán el cambio de saludo cívico y los maestros no tendrán respuestas oficiales para explicar el porqué de esa situación. Esta conducta, para mí errónea, ya rindió sus primeros frutos (negativos) pues en los actos protocolarios de transmisión de mando local en los municipios donde asistí, los integrantes del Partido Patriota en su afán de mostrar su acceso al poder, imitaron a su líder partidario empuñando la mano al estilo de “Las Panteras Negras†y sobre su pecho cuando entonaron el Himno Nacional.
Tal circunstancia, no se le hubiera tolerado al expresidente si al escuchar el Himno Nacional hubiera cruzado sus manos haciendo el símbolo de “la palomitaâ€, o si hubiera ganado el partido Lider, tampoco se le hubiera tolerado esa afrenta cívica; pues ello indica al pueblo, de forma equivocada el respeto cívico; además, muestra que vanos fueron los intentos de los discursos oficiales para indicar que se debe dejar atrás las banderas partidistas y trabajar en bien de la población, cuando los dirigentes del país en sus primeras intervenciones oficiales dan un mal ejemplo para la historia cívica de Guatemala.
Asimismo, el jefe de bancada del partido Lider, cometió el error político de negarse a integrar el Pleno en el Domo, indicando que no irían por la sencilla razón que Otto Pérez “no es nuestro presidenteâ€, y cabe señalarle al susodicho líder, que en realidad tuvo razón en el sentido que “no es su presidenteâ€, pues ahora, OTTO Pí‰REZ MOLINA ES EL PRESIDENTE DE TODOS LOS GUATEMALTECOS, nos guste o no, nos caiga bien o mal; por lo tanto, dicha conducta estuvo fuera pero muy fuera del civismo que deben mostrar los “representantes del puebloâ€.
Tales errores deben ser enmendados de inmediato, porque la población está cansada de la confrontación, y los líderes deben dar el ejemplo real de reconciliación nacional.